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L I B R O S E X T R A N J E R O S Jubileo de diamantes: The Diamond Age de Neal Stephenson
En estas circunstancias, cualquier cosa podía suceder en los Hugo, aunque el Locus, un premios votado por los lectores, indicaba ya lo que podría pasar en otro premio votado también por los lectores. Y he de confesar que me alegro mucho, The Diamond Age merece ciertamente el premio, sobre todo cuando al principio no tenía demasiadas ganas de leerla. Dos novelas anteriores de Neal Stephenson son Zodiac, un ecothriller francamente divertido, y Snow Crash que algunos consideran la mejor novela ciberpunk. Por desgracia, Snow Crash estaba llena de grandes idea y repleta de ingenio pero su autor parecía incapaz de mantener la unidad narrativa por más de cinco páginas y al final se perdía en el aburrimiento. Era, en definitiva, incapaz de hacer nada interesante con tanta inventiva (Bruce Bethke, el hombre que inventó el término "cyberpunk", la parodia salvajemente en Headcrash). Por esa razón no me apetecía demasiado leer The Diamond Age, a pesar de ser candidato al Hugo, máxime cuando la anunciaban como una nueva novela ciberpunk del autor de Snow Crash. Comienza la historia con Bud, un matón de las calles que va a que le implanten una pistola en el cráneo. Estamos en Shanghai, en medio de un siglo veintiuno en el que la nanotecnología y las nuevas tecnologías de la información han colapsado el sistema de estados. Ahora la humanidad se divide en tribus según raza, ideología, moral, historia o cualquier otra distinción sin relación alguna con un trozo concreto de tierra. La más poderosa de esas tribus es New Atlantis que ha construido una sociedad según líneas victorianas. (Es interesante la proliferación de obras sobre nanotecnología que ganan premios: Fairyland, The Bohr Maker, premio Locus a mejor primera novela, o "El bosque de hielo" de Juan Miguel Aguilera, premio Alberto Magno, serían ejemplos). Por suerte a Bud lo matan inmediatamente, la novela mejora y deja de lado toda pretensión de se ciberpunk. Realmente el pobre Bud sólo servía para introducir a su hija, la pequeña Nell que se convertirá en la heroína. Verán, Lord Finkle-McGraw ha decidido que en una sociedad en que cualquier cosa puede ser fabricada, cada hoja de papel es un potente ordenador y en el que se puede hacer surgir del mar toda una isla de fantasía, completa con unicornios, para celebrar el cumpleaños de una princesa, su nieta se educará sin ambiciones y empuje. Por esa razón encarga a John Percival Hackworth, el más grande los ingenieros de nanotecnología, que cree un libro interactivo, un manual ilustrado para jovencitas, que le sirva a su nieta para recibir una educación menos convencional. Hackworth cree que su hija también debería beneficiarse de esa tecnología y fabrica una copia, que, por diversas vicisitudes, acaba en manos de Nell. Nell crece, ayudada por el libro que le impone desafíos cada vez más complejos, y deja de ser la niña perdida en la clase social más baja para convertirse en estudiante de New Atlantis, guionista de un burdel y finalmente jefe revolucionario. El libro parece realmente tomar vida propia y enseña a Nell lo que debe saber sobre nanotecnología y ordenadores, y especialmente sobre un nuevo uso de las nanomáquinas que podría cambiar el orden social. Mientras tantos se nos da también el punto de vista de otros personajes: Hackworth que es castigado a unirse a los Drummers, una tribu entregada continuamente al sexo, en busca del misterioso Alquimista; Miranda, la mujer que da voz al libro y madre en la distancia de Nell; un juez peculiar; el Dr. X que masifica la fabricación del libro para dar una oportunidad a cientos de miles de niñas chinas; etc... The Diamond Age es una curiosa combinación de ciencia ficción social y dura. A pesar de que la nanotecnología no existe, y es posible que no exista nunca, Neal Stephenson se cuida de dar descripciones precisas allí donde las necesita y comenta continuamente el funcionamiento de cada dispositivo (se basó en el libro Nanosystems de Drexler). Pero realmente lo que le interesa es la influencia social de esas nuevas tecnologías y se cuida muy mucho de dar densidad a sus sociedades futuras. También es posiblemente un libro sobre la educación, ya que Nell debe aprender mucho, especialmente sobre ordenadores en la aventura del Castillo Turing, para dejar su marca en el mundo y liberar a los oprimidos. Y es también una novela sobre la maternidad, porque la relación Miranda-Nell es la fuerza más poderosa de la novela. Si Snow Crash defraudaba, The Diamond Age demuestra que Neal Stephenson va camino de convertirse en uno de los grandes autores del género. Habrá que leer su próxima novela.
Portada tomada de Web del canal #cienciaficcion
Publicado en BEM 53 (octubre-noviembre, 1996) |
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