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Las consolaciones de la filosofía se ha convertido en una serie de televisión (o al revés). ¿Cómo fue la experiencia de trasladar un discurso escrito e intelectual a un medio completamente diferente y convertirse, físicamente, en la manifestación de ese discurso?
Escribí Las consolaciones de la filosofía un año antes de que se convirtiese en una serie de televisión, y cuando lo escribí no sabía que pasaría a la televisión. La experiencia de realizar el programa no fue demasiado interesante desde el punto de vista intelectual ni tampoco fue estimulante. Sin embargo, desde un punto de vista puramente práctico, fue muy divertido abandonar mi estudio y trabajar con gente en exteriores, rodando en lugares encantadores (Grecia, Italia, etc.). Por tanto, la serie me resultó excelente para el cuerpo y el espíritu, ¡pero no para la inteligencia!
¿Debería la filosofía descender de su torre de marfil e involucrarse en los asuntos de todos los días? ¿El propósito fundamental de la filosofía debería ser convertirse en guía para una vida mejor?
La filosofía es muy amplia. En gran parte se parece a la matemática o a la física teórica. Sería muy arrogante por mi parte sugerir que debería implicarse en la vida diaria. Sería como pedirle a los científicos de la NASA que se implicasen más en la vida diaria; simplemente, no es su trabajo. Sin embargo, está claro que debería haber espacio para gente como yo que intenta hacer que la filosofía trate más cuestiones prácticas. Uno de los propósitos de la filosofía debería ser la sabiduría; y por desgracia, en el mundo universitario actual, la filosofía normalmente no la enseña.
Díganos la verdad, de los seis filósofos en Las consolaciones de la filosofía ¿a quién sería el primero que pediría consejo? ¿Cuál de ellos es el mejor modelo para una vida?
Montaigne sería muy probablemente la primera persona a la que enviaría un email si precisase consejo.
¿En qué está trabajando?
Trabajo en un libro de viajes; una especie de análisis filosófico de los viajes.
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