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Pedro Jorge Romero: ¿Por qué escribes? Ya sé que es una pregunta tópica...
PJR: Algo que me interesa de tu obra son los personajes: usualmente son mujeres normales. Philip K. Dick utilizaba hombres normales como protagonistas y parece que tú empleas amas de casa. CW: Me gusta la gente normal. No me gustan los villanos y los héroes absolutos porque la gente que necesito es bastante normal. Pueden tener momentos de gran heroísmo, maldad o de gran bondad, pero la mayor parte del tiempo son sólo gente normal. Sobre eso es sobre lo que me gusta escribir. Cuando leo sobre villanos que quieren destruir planetas enteros o gente como Indiana Jones (muy fuertes, muy valientes y muy inteligente) no me siento capaz de identificarme con ellos. Me gusta más la gente que se asusta, que se pone nerviosa, gente como tú y yo. Y me gusta escribir sobre ellos. PJR: En la introducción a tu recopilación Impossible Things Gardner Dozois dice que no te asusta hablar de cosas normales y triviales, y que eres muy inteligente. Es interesante encontrar a alguien que no tiene que demostrar que es inteligente. CW: Cuando era pequeña leía de todo. A los trece años descubrí los libros juveniles de Robert Heinlein, Coge un traje espacial, viajarás o Hija de Marte, y lo que más me gustaba de sus personajes era que todos eran inteligentes, y que eran héroes y heroínas porque eran inteligentes, porque pensaban, porque se preocupaban por las cosas, y se interesaban por el mundo y por aprender. Y ese era el tipo de niña que yo era. Y creo que ésa es una de las razones por las que creo pertenecer a la ciencia ficción, porque eres un héroe o una heroína no por ser guapo o fuerte sino por ser inteligente, por pensar e intentar entender el mundo. Lo que tienen en común la ciencia y la ciencia ficción es que ambas intentan realmente entender el mundo. PJR: Recuerdo un maravilloso ensayo tuyo sobre la comedia que se titulaba algo así como "Aprendiendo a escribir comedias o por qué es imposible y cómo hacerlo". Si aprender a escribir comedia es imposible, ¿cómo se escriben las comedias?
CW: [ríe] Es imposible, pero a la vez... Algunos opinan
que la comedia no debería ser analizada para descubrir por qué
es divertida, porque si lo haces ya no será graciosa. No creo que
sea cierto. Creo que se puede analizar la comedia y que la comedia se apoya
en muchos elementos: sorpresa, anticipación, exageración,
subestimación y demás. Creo que todos los escritores tienen
la oportunidad de ser escritores cómicos, porque la comedia y la
ironía están muy cerca la una de la otra. Ambos son en cierta
forma modos de ver el mundo desde una perspectiva doble: tenemos esto porque
por otra parte también tenemos esto otro. Creo que si eres un escritor
que hace uso de la ironía ya tiene los materiales precisos para la
comedia. PJR: "Incluso la reina", por ejemplo, es una historia muy divertida y a la vez una historia muy seria.
CW: Sí. Exactamente. Shakespeare es mi héroe, bueno,
uno de mis héroes, Fred Astaire es también uno de mis héroes.
Shakespeare solía emplear el mismo material para hacer una tragedia
y luego una comedia. Romeo y Julieta es una tragedia pero en El
sueño de una noche de verano la historia de Pyramus y Thisbe es
una farsa. Luego tomó el mismo material y lo convirtió en una
comedia agridulce en Mucho ruido y pocas nueces, y ya mayor hizo algo
a medio camino entre la tragedia y la comedia en Un cuento de invierno.
No creía que hubiese temas graciosos y temas trágicos, creía
que todos eran iguales y la diferencia estaba en el tratamiento. PJR: En cierta forma, en ese cuento la comedia ayuda a dejar claro el mensaje. CW: Sí. Si escribes historias seria entonces golpeas a la gente en la cabeza con ellas y gritas: "tengo esta importante opinión política que quiero expresar, escuchadme, escuchadme". Pero con la comedia puedes hacer que la gente te escuche sin darse cuenta que te está escuchando. PJR: Como dice Gardner Dozois: una trampa donde el ratón se ríe mientras le cortan la cabeza. CW: Exactamente. PJR: Sobre la fascinación con el viaje en el tiempo, creo que de hecho es una fascinación con la memoria.
CW: Sí, lo es. Creo que tienes toda la razón. Pienso
que el viaje en el tiempo existe realmente, no físicamente, sino dentro
de nosotros, porque no somos criaturas del presente sino criaturas del
pasado. PJR: Has inventado una gran cantidad de formas de viajar en el tiempo. Muchas de tus historias giran alrededor de algún tipo, en ocasiones exótico, de viaje temporal. CW: Es mi tema preferido, y me gusta usarlo una y otra vez. PJR: En Territorio inexplorado tenemos a una pareja de exploradores que están recorriendo un planeta guiados por un nativo. En ese libro, aparece algo así como una serie de televisión holográfica y los protagonistas pueden ver sus propias vidas en capítulos. Y es interesante, porque en cierta forma se trata de una reescritura del pasado. CW: Sí, es una versión atenuada de lo que realmente sucedió. En Territorio inexplorado hay dos personajes que exploran un planeta, y me inspiré en el oeste americano. En el oeste americano había exploradores de verdad y había novelas populares escritas sobre ellos: Búfalo Bill, Kit Carson, Calamity Jane..., y esas historias no se parecían en nada a la vida de esa gente. Eran versiones más románticas de sus vidas. Yo intenté hacer lo mismo, pero aunque las versiones en vídeo que ven los personajes de Territorio inexplorado están cambiadas y son más románticas, la realidad es que esa gente vive de verdad una vida muy romántica: es cierto que él le salvó la vida a ella durante una estampida, y ella realmente le ayudó cuando el se hirió en la pierna. En ocasiones no vemos que a pesar de que nuestras vidas son normales, con peleas y discusiones, tenemos también momentos de romance y aventura en nuestras propias vidas. Y ése era una de los temas sobre los que quería hablar. PJR: Cortar y pegar es la forma de convertir tu vida en una aventura. CW: ¡Justo! Es cierto. Y ellos son héroes, pasan la mayor parte del tiempo arrastrándose por el polvo y aguantando al imbécil que les acompaña, pero viven aventuras. PJR: En ese libro hay un detalle interesante. Uno de los exploradores es una mujer... CW: Sí, pero no lo digo. PJR: Exacto, no te das cuenta hasta la mitad del libro de que se trata de una mujer. Y curiosamente ella se queja de que nadie la identifica como mujer, algo que le pasa también a los lectores.
CW: Sí, es una de las ideas importantes. PJR: Desde cierto punto de vista es una historia muy feminista.
CW: Sí, pero no creo que en una forma desagradable o llena
de odio, porque realmente no me gusta mucha de la ciencia ficción
feminista que leo; por una parte porque creo que se trata de darle a la gente
en la cabeza, y por otro lado, porque no creo que el mundo sea simple. Lo
que siempre encontrarás en mis libros es que continuamente digo: "las
cosas no son simples: una persona puede ser buena y mala, los hombres pueden
ser enemigos y amigos, la gente puede tener las mejores intenciones y cometer
atrocidades, las cosas son complicadas".
CW: Creo que sí. PJR: Recuerdo que en Locus dijeron que Remake estaba demasiado cerca de la realidad como para ser divertido, pero no creo que pretendieses escribir un libro gracioso. CW: El protagonista tiene un tono muy sarcástico y hace comentarios graciosos, pero no considero que el libro sea gracioso en absoluto. Creo que es una historia de amor muy triste. PJR: Algo similar a una advertencia.
CW: En parte una advertencia y también trata sobre el arte.
Creo que el libro en gran parte trata sobre la producción de arte
y de como el arte es una cuestión de compromisos. Siempre trabajas
en condiciones imperfectas: el dinero y la popularidad juegan su papel.
¿Cómo te las arreglas para crear arte? Mi repuesta es que tienes
que amarlo, tienes que amarlo. La protagonista de Remake es capaz
de hacer algo que no puede nacer nadie más: conquistar el tiempo y
bailar con Fred Astaire, no porque intente hacerse rica o convertirse en
una estrella popular, sino porque ama a Fred Astaire y está dispuesta
a trabajar lo que sea necesario para captura un poco de la magia del
pasado. PJR: La historia de amor de Remake es en algunos aspectos similar a la de El libro del día del juicio final. Hay una relación de amor entre un hombre y una mujer a través del tiempo. En El libro del día del juicio final ella viaja al pasado y lo mismo sucede en Remake... CW: Ella acaba en China. PJR: Pero algo más, ella quiere bailar en las películas, que es algo que en ese mundo sólo puedes hacer en el pasado, y él vive, no en el presente, sino unos años en el futuro. Al final están separados. CW: Están preparando una continuación de Casablanca llamada Casablanca 2. Una idea estúpida... PJR: Y un título estúpido.
PJR: Quizás cinco años después de la guerra.
CW: Quizás cinco años después de la guerra,
exactamente. PJR: Sí, él es Dios y ella es Jesucristo. En un momento dado él siente que ha enviado a su hija a la muerte, cuando reflexiona en el hospital sobre la Biblia, y en otro momento ella piensa algo así como "Dunworthy, ¿por qué me has abandonado?".
CW: Exacto; tienes toda la razón. Y quería dejar claras
esos matices religiosos. PJR: Otro detalle interesante es que Kivrin empieza considerando a la gente como material de estudio, pero al final son personas con las que vives.
CW: Sí. Para mí la moral del libro, si un libro puede
reducirse a una moral, es, como alguien dijo, "quien ha amado a otro, ha
visto el rostro de Dios". Y creo que eso es muy cierto. Ella pasa de una
fe simple en la que rezas y tienes respuesta, a una fe en la que sabe que
Dunworthy la ama, y que si él puede venir a salvarla vendrá
a salvarla, que él nunca la abandonaría. Y una vez que sabes
que jamás te abandonarán, que alguien te ama, ya estás
salvado, ya te han rescatado, te rescaten finalmente o no. PJR: Otro aspecto interesante es que aunque la relación es de padre e hija, ninguno de los dos tiene toda la razón, y ninguno de los dos está equivocado por completo. Ella no debía haber ido a esa época, pero él debía haberle dicho que no fuese. CW: Y si no hubiese sido tan compulsivo con la seguridad no la hubiese puesto en peligro. Fue ese doble control lo que provocó los problemas. PJR: En España había una crítica muy curiosa a la novela. Alguna gente se quejaba de que no había una paradoja temporal. Pero la inexistencia de una paradoja es lo que da sentido a la novela, la historia funciona porque no hay paradojas.
CW: Sí. Ella viaja a un callejón sin salida, un lugar
en la historia en el que no importa lo que haga, no tendrá efectos
en el futuro. Todo el mundo muere, por lo que puede interaccionar con ellos
con completa libertad. Lo que debe suceder sucederá, y ella no puede
evitarlo. PJR: Al final de El libro del día del juicio final ella está sola, y aunque él tiene que ir al pasado a salvarla, ella es una persona completa. Necesita ser salvada, pero no que cuiden de ella.
CW: Eso es. él la salva a ella y ella lo salva a él,
y Colin, por supuesto, los salva a ambos [ríe]. PJR: Es genial, corriendo con su cámara de vídeo grabándolo todo. CW: Para un niño la guerra es emocionante, una crisis es emocionante. Si hay un tornado los niños no piensan "dios mío, va a morir gente", los niños piensan "es genial". Así que quería que estuviese allí como mi representante infantil. PJR: En cierta forma, en El libro del día del juicio final la parte en el futuro es una comedia y la parte en el pasado una tragedia. Y queda claro en el distinto tratamiento de las campanas. CW: Sí. Las campanas eran un aspecto muy serio de la Edad Media y ahora han quedado reducidas a un pequeño, excéntrico y gracioso papel en la vida. PJR: Vas a explorar nuevamente el universo de El libro del día del juicio final. Estás escribiendo una continuación.
CW: No es exactamente una continuación, pero sí transcurre
en el mismo escenario. En este caso se trata de una comedia, algo así
como una comedia shakesperiana. Está ambientada en la Inglaterra
victoriana y Dunworthy aparece como un personaje, pero es el único
que aparece de El libro del día del juicio final. PJR: En ocasiones haces uso de la comedia alocada al estilo de La fiera de mi niña. CW: Las comedias alocadas son mis preferidas porque son sofisticadas e ingeniosas, pero también porque hay mucho afecto y la gente que sale en ella es muy inteligente. En la mayoría de las comedias románticas tienes a una persona que representa la cordura y a su alrededor un montón de gente loca. En la continuación de El libro del día del juicio final, mi héroe, Ned, será la persona cuerda que tendrá que lidiar con la vieja loca que quiere reconstruir la catedral, una familia entera de victorianos locos y mi heroína que está decidida a hacer un montón de cosas que mi héroe no quiere hacer. PJR: Hay algo interesante en lo que acabas de decir: muchas comedias, sobre todo en el cine, sólo funcionan porque los personajes son estúpidos. Pero tus relatos de humor funcionan porque los personajes son inteligentes pero hay algo que les controlan y de lo que no pueden librarse. CW: Exactamente. No son libres, están en circunstancias más allá de su control. En El libro del día del juicio final, la parte de Dunworthy es una comedia porque básicamente se enfrenta a obstáculos: sabe exactamente lo que quiere hacer, rescatar a Kivrin, y si pudiese hacerlo se portaría como un héroe, pero se encuentra en una situación en la que le bloquean continuamente. PJR: Se tiene que preocupar del papel higiénico. CW: Del papel higiénico, de la señora Gaddson, de toda la gente del colegio, de los campaneros, etc. Y creo que más o menos así es nuestra vida ordinaria: todo un conjunto de frustraciones que no nos dejan hacer aquello que queremos realmente. PJR: Me gusta tu visión del fin del mundo en "The Last of the Winnebagos". El fin del mundo llega poco a poco, y sucede un poco cada día, como si fuese una larga puesta de sol.
CW: Crecí con mi abuela y murió hace tres años
a los 90. Y supe con ella lo que era morirse por centímetros: primero
pierdes a una persona, luego a esta otra, luego tu gato favorito. Y de pronto
ya no hay autocines, que te encantaban. Y de pronto la política ha
cambiado, el lenguaje ha cambiado, la moda ha cambiado. Todo lo maravilloso
de tu vida lo vas perdiendo poco a poco. PJR: De pronto ya no había futuro.
CW: Eso, de pronto ya no había futuro. Creo que cuando perdemos
aquello que queremos perdemos el futuro. PJR: Hablemos un poco de ciencia y tecnología. CW: Bien. PJR: Veo por tus historias que si bien puedes criticar la ciencia y la tecnología no te opones a ellas.
CW: No, me encanta la ciencia y la tecnología. Mucha ciencia
ficción es muy reaccionaria, mucha ciencia ficción teme a la
tecnología. Teme que en lugar de tener un gran mundo de naves espaciales,
colonización marciana y viajes a las estrellas, tendremos una sociedad
más y más mecanizada, y una vida cada vez peor en la que los
seres humanos ya no contarán. Mi opinión es que la tecnología
es neutral, es ella misma. Lo interesante es como el hombre la emplea, porque
la tecnología puede ser buena o mala. PJR: Eso me recuerda un documental que vi en el que personas tetrapléjicas usaban ordenadores para comunicarse y poder manipular su entorno. Más tarde, en una mesa redonda de una HispaCon que trataba de ciencia y tecnología, todo el mundo se metía con la tecnología y recuerdo haber deseado tener una cinta con ese documental. La hubiese puesto y hubiese dicho: "No me digan a mí que la ciencia y la tecnología son malas, díganselo a él".
CW: Tienes razón. Como crecí con mi abuela me he saltado
una generación, y puedo ver mucho más atrás que la
mayoría de la gente: para mí, la guerra más real es
la Segunda Guerra Mundial porque allí murió mi tío.
Cuando mi abuela era joven y estaba a punto de terminar el instituto, tenía
dieciocho años, dos días antes de su graduación iba
a casa con su mejor amiga, y la amiga pegó su mejilla a la de mi abuela
y dijo "¿me sientes caliente? Siento tanto calor". Murió un día
más tarde, antes de la graduación, de escarlatina. ésa
es una enfermedad que la gente ya ni siquiera tiene, porque la hemos conquistado.
Así que, cuando la gente se quejaba a mi abuela de la tecnología,
mi abuela siempre decía: "Escarlatina". PJR: Ser un optimista no significa que no sepas que el mundo podría ser mejor. CW: Algunas personas opinan que cuando eres realista entonces vives amargado. Yo no lo veo así. He visto como les sucedían desgracias terribles a gentes que quería y cosas maravillosas también, y creo que ambas son parte del mundo. Es fácil decir que sólo las malas son las importantes. No creo que eso sea cierto. PJR: Tu primera novela en solitario, Lincoln’s Dreams, trata de la guerra civil americana desde el presente, hay una especie de viaje mental en el tiempo, y es una novela fantástica muy diferente de cualquier otra novela fantástica. La protagonista sueña los sueños del General Lee, y al final decide conservar los sueños aunque eso significa poner en peligro su vida y abandonar al hombre que ama.
CW: Es otra vez una historia de amor. Dos personajes que se separan.
Creo que las parejas que permiten que los separen son tontas, así
que uno de mis problemas es buscar una razón real que no puedan realmente
superar. En ese libro la razón es el sentido del deber y la
responsabilidad. PJR: Así que toda gran historia es una historia de amor y viajes en el tiempo. CW: Sí, eso es lo que creo. Eso es lo que creo.
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