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La ciencia ficción murió el 8 de septiembre de 1966, a las 8 y media de la noche cuando se empezaba a emitir en televisión la peor serie jamás producida: Star Trek. Creada y escrita por George Pal, que ya para el cine había realizado una versión de La naranja mecánica, protagonizada por Nick Adams como el Capitán Tim Dirk, Bela Lugosi como el oficial científico Strock y Larry Storch como el doctor «Bones» LeRoi (el ingeniero «Spotty» era Mickey Rooney) y con diálogos del estilo: «Muy noaxiomático, Capitán», «¡Está... está fallecido, Tim!» o «Bleep me up, Spotty», la serie obtuvo los mayores índices de audiencia de la historia de la televisión porque todos los americanos contemplaban incrédulo semejante desastre. De la noche a la mañana la ciencia ficción, que tanta respetabilidad había ganado, pasó a convertirse en motivo de risa y nadie quería que le viesen leyendo el género que tan unido parecía a aquella serie. Star Trek fue finalmente cancelada, gracias a una campaña de cartas organizada por verdaderos aficionados a la ciencia ficción, y quizá el género hubiese podido recuperarse, pero quedaban más desastres por venir... El módulo lunar del Apolo 11 no puede regresar. Se crea el sistema de vigilancia informática «Big Nurse» durante el tercer mandato de Nixon. Se produce la fusión incontrolada del núcleo del reactor de la central de la isla de las Tres Millas. Y el último clavo, la aparición de la película pornográfica Encuentros cercanos del tipo la guerra de las galaxias, producida por los desconocidos George Lucas y Steven Spielberg (los actores también eran desconocidos: Charlie Sheen, Rob Lowe, Hugh Grant, Hilary Rodham, Arnie Schwarzenegger, etc.). En ella, los representantes de un imperio galáctico decadente convierten a la Tierra en un parque recreativo sexual pero se encuentran con la resistencia de un grupo de rebeldes desnudos. Después de eso, nadie en su sano juicio se acercaría al género. Y esto es Lost Pages. Aunque sólo el principio. La introducción para ser exactos. Que pretende ser un ensayo («What Killed Science Fiction» del Dr. Josiah Carberry) sobre la muerte del género como categoría literaria válida. Y el resto es todavía mejor. Paul Di Filippo debe ser el intelectual más raro del mundo... es divertido. Serio y bufón, respetuoso e iconoclasta, vanguardista y travieso, cuidadoso de su estilo literario y juguetón, erudito y populachero. Su columna de reseñas de libros en Asimov’s es toda una delicia: ¡¡¡¡¡le gusta lo bueno!!!!! (perdón por los signos de exclamación, pero una lagrimilla está a punto de recorrer mi mejilla). Lo bueno, ya sea ciencia ficción dura, fantasía, feminismo radical, literatura de vanguardia, jazz clásico, o ciberpunk... No importa; si está bien, a él le vale. Qué diferencia con nuestros intelectuales patrios, con sus revistas sesudas llenas de reseñas pomposas escritas por decreto del redactor y que parecen trincheras en la defensa del manifiesto literario de turno, de una forma reducida y reductora de ver el género. Un lector epicúreo, un lector que lee para disfrutar. Qué simple receta, y qué difícil de cumplir. Y qué autor tan divertido. Su primer libro fue The Steampunk Trilogy, que hacía honor a su título al estar compuesto por tres historias situadas en el siglo XIX y que incluían a un joven científico que mató accidentalmente a toda su familia en una explosión nuclear, a un naturalista racista en busca de los primigéneos y la relación amorosa entre Emily Dickinson y Walt Whitman. Tan curioso e irreverente es Lost Pages, una especie de historia alternativa de algunas figuras literarias del siglo XX. Cómo hubiesen podido ser si el mundo hubiese sido radicalmente diferente. Qué influencia hubiesen podido tener, o no, en el desarrollo de sus universos. Son chistes, sí, y maravillosamente bien contados. Y como todos los buenos chistes, al final dejan un sabor agridulce que se recuerda durante mucho tiempo y que buscamos incansablemente. Vean. En «The Jackdaw’s Last Case», Frank Kafka ha emigrado a Estados Unidos y se transforma por las noches un superhéroe estilo La Sombra. Ana Frank, en «Anne», escapa de los nazis y comienza una carrera cinematográfica en Hollywood interpretando a Dorothy en El mago de Oz (y en la ironía final, piensa al final de su vida que quizá todo le hubiese ido mejor con Hitler) Saint–Exupéry sobrevive para intentar reconstruir la civilización en «The Happy Valley at the End of the World». En «Mairzy Doats», el presidente de los Estados Unidos en 1948 ha apadrinado un revolución sexual, ha limitado el voto a las personas que hayan realizado el servicio militar y ha ordenado el ataque con polvo radiactivo de Europa y Japón... y ya puestos, ha enviado una colonia a la Luna. Campbell, Joseph Campbell, ocupa la dirección de Astounding Stories (una revista de SF, es decir, Ficción Sagrada) y al mundo le va mucho mejor en «Campbell’s World». En «Instability», Jack Kerouack conoce a von Neumann y a Richard Feynmann mientras éstos iban de excursión sexual a Las Vegas, en su coche computerizado, justo antes de una explosión nuclear... on the road, vamos. Tomas Pynchon conoce al viajero temporal que ha creado su mundo en «World Wars III». En «Linda and Phil», Philip K. Dick, un dependiente de ferretería, vive en un mundo donde un juguete llamado Philippa Kay Duck le ha robado el nombre. Y en «Alice, Alfie, Ted and the Aliens»... no, éste es demasiado complicado. ¿No sienten ganas de leer Lost Pages?
Publicado en BEM 69 |
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