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Un hacedor de historias
Alasdair Gray
¿QUé TIENEN EN común Walter Scott, el arte de pintar retratos y las tesis de Fukuyama sobre el final de la Historia?. Este libro del escocés Alasdair Gray -de ahí Walter Scott- retratista oficial de la ciudad de Edimburgo -el autor se encarga de todas las ilustraciones- que según afirma en las solapas del libro se sintió ofendido por el poco carácter escocés que le adjudican sus críticos a sus libros y decidió escribir éste como venganza. Gray es el autor de Vestida de cuero, Pobres Criaturas, Lanark, Historias no del todo inverosímiles y Hacedor de historia. Posiblemente sea junto con Iain M. Banks el autor escocés más leído fuera del Reino Unido, aparte de compartir con Banks una fascinación por lo que se podría llamar "gótico postmoderno" -si se compara el Pobres criaturas de Gray con La fábrica de las avispas de Banks los elementos comunes son más interesantes que los divergentes, aunque los estilos sean completamente dispares. Hacedor de historia está presentado en clave de ciencia ficción, donde un matriarcado benévolo utópico ha acabado definitivamente con la historia -y no precisamente la caída de ningún bloque antagonista al capitalismo moderno- dejando solo espacio para que la masculinidad se ejercite en juegos de guerra donde la gente se mata por un poste en vez de hacerlo por patria, dios o recursos o emigra a terraformar planetas y conseguir la inmortalidad. Esta es la "modernidad" en la que vive el protagonista de la historia. Nuestra propia modernidad es mencionada como "historia" -un termino despectivo- y todas las ideologías son meros juegos de palabras que el tiempo ha depositado como un sedimento con el cual se puede jugar, pero que no es serio en absoluto. Es en este contexto en el que nuestro héroe, Wat Dryhope, el único superviviente intacto a una batalla que técnicamente gana su clan, pero que lleva al exterminio de casi todos los guerreros del mismo, empieza replantearse la posibilidad de recuperar los antiguos valores por los cuales la gente antes se mataba: si la guerra es un horror, al menos que sea un horror igualitario, no un simple juego mortal sin consecuencias para las sociedades que lo practican. Nuestro héroe hecha de menos las bombas y los bombardeos por que morían hombres y mujeres, pero indistintamente, no sólo hombres mientras las mujeres se quedan en casa a preparar la siguiente generación sin que ello interrumpa el flujo natural de la vida. Hasta aquí lo que se puede contar del argumento. Pero hay otras cosas. Lo "escocés" en la obra de Gray, desde un punto de vista foráneo como el mío y digan lo que digan los críticos, está presente en todos lados desde el paisaje hasta la lengua pasando por la historia, arte y literatura. Y en este libro más aún, ya que la broma está en demostrar que puede escribir a la "escocesa" cómo el que más. De hecho la mejor broma no está en imitar una balada escocesa en prosa, ni en hacer uso de ningún texto canónico como referencia, sino en terminar la novela con una versión de una rima popular en un mundo que está gobernado desde hace siglos por "los cotilleos de las bisabuelas". © Xavier Riesco Riquelme 1999 Xavier Riesco Riquelme (Mbandaka, 1972) es estudiante de filología inglesa. Realiza reseñas de libros para diversos medios y colabora habitualmente con El archivo de Nessus. Ha escrito algunos cuentos, muy buenos y originales, pero es demasiado vago para intentar nada más largo.
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