ésta es una soberbia novela acerca del fin del mundo. No es nuestro mundo, pero está tan cerca que casi se puede tocar. Una novela oscura, gótica y en la que el grito de guerra de Kurt Cobain "Here we are now, entertain us" se da la mano con la Tierra baldía de T. S. Elliot. Es 1999 y los cielos de la Tierra brillan con un resplandor producido por la fatal interacción de una molécula liberada al aire por un accidente en la Antártida y una llamarada solar de proporciones gigantescas. Pero esta no es una novela de desastre ecológico. Es una historia de fantasmas. Los muertos rodean a los personajes constantemente, exigiendo el reconocimiento del pasado que representan mientras el resto del planeta se prepara para el fin del mundo tal y como lo conocemos, preparando fiestas de fin de año de proporciones imperiales -si el mundo se acaba, hagámoslo con estilo- o preparando sabotajes en masa en nombre de creencias eco-religiosas (El movimiento Xian o el ejército eco-cristiano) o fundiéndose el cerebro con todo tipo de química recreativa (el IZE, que anula las barreras en lo puramente perceptivo y lo real). El que este no es exactamente nuestro mundo se nota en el uso de la tecnología: el mundo de Glimmering es un mundo un poco más adelantado de lo que debiera -nosotros estamos llegando 99 (y la novela es del 97) sin hologramas o chips de sonido en las revistas o con hologramas perfectos de gente muerta dando vueltas por ahí, ni que hablar de algunas de las drogas que aparecen: la bioquímica cerebral implicada es un poco excesiva. Los personajes de esta novela son, entre otros un millonario homosexual llamado John Finnegan a quien el SIDA está matando lentamente. Una estrella del rock con una banda de tipo cristiano-milenarista llamado Trip Marlowe cuyas convicciones religiosas van a sufrir un severo choque una vez que la realidad lo saca del capullo en el que vive. Otro homosexual enfermo que es una especie de anti-imagen de Finnegan. Una chiva polaca llamada Marz. Un antiguo investigador bacteriológico japonés de la Segunda Guerra Mundial. Unos cuantos fantasmas. Y en el medio de todo uno de los mejores personajes de la novela: Leonard Thorpe, señor del caos de los últimos días, de quien no sabemos nada excepto que si el mundo se acaba él estará allí cámara en mano para filmarlo. ¿O el mundo se acaba porque él está allí? Difícil pregunta. Muy bien escrita, con un dominio de la escritura que hace que la narración pase rápidamente de lo trivial a lo realmente outré sin que el lector se sorprenda hasta algo más tarde (una vez encajadas las piezas es cuando entra en funcionamiento lo fantástico). Los temas de la novela son tan variados cómo cabría esperar en una crónica del fin del mundo: sexo, religión, arte, economía, gastronomía, ecología, astrología…
Xavier Riesco Riquelme (Mbandaka, 1972) es estudiante de filología inglesa. Realiza reseñas de libros para diversos medios y colabora habitualmente con El archivo de Nessus. Ha escrito algunos cuentos, muy buenos y originales, pero es demasiado vago para intentar nada más largo.