El fuego sagrado
Bruce Sterling
Ediciones B. Colección Nova ciencia ficción nº114. Barcelona. Junio 1998. Título original: Holy Fire (1996). Traducción: Pedro Jorge Romero. ISBN: 84-406-8602-1.
Valoración: 3
Impreso de http://www.archivodenessus.com/rese/0112/

por Xavier Riesco Riquelme

En uno de esos futuros de "distancia media", unos cien años, el mundo entero está dominado no por las sempiternas corporaciones del movimiento ciberpunk sino por un estado sanitario que ejerce una suerte de despotismo benévolo, monitoreando constantemente a sus ciudadanos en aras de una mayor longevidad, longevidad que de hecho equivale casi a la ciudadanía: los ricos y poderosos son los viejos, de tal suerte que la forma de este estado es la de una gerontocracia donde la juventud está permanentemente alienada debido al peso de generaciones anteriores que aún sobreviven y controlan férreamente toda forma de expresión, no censurando, sino simplemente existiendo: modistos, fotógrafos, arquitectos…de más de cien años que ocupan sus nichos casi a perpetuidad. Esta novela habla sobre un tema que alguna vez se a tocado en la ciencia ficción anteriormente, el de la longevidad y sus conflictos sociales, pero en este caso no es el poder (económico, militar, político) el eje del discurso, sino la creación artística.
Es en este mundo donde Mia Ziemann, una economista médico de 94 años de edad decide cambiar su vida a raíz de la muerte un antiguo amante y la comprensión de las barreras que le impone ese estado tecno-médico al cual sirve. Mediante un revolucionario proceso de extensión vital, Mia vuelve a una edad biológica de veinte años. Y queda infectada de paso con una peligrosa enfermedad que sólo el tiempo cura: juventud otra vez. Así que huye a Europa para descubrir lo que se había perdido conociendo a artistas -viejos y jóvenes-, rateros, drogadictos y revolucionarios culturales; gente a la cual puede que le quede esa cosa llamada "fuego sagrado", la creatividad que desapareció de la vida de Mia hace mucho tiempo.
Bruce Sterling demuestra en esta novela que es un maestro de las ideas, sus descripciones y apuntes de cómo funciona el mundo en el que vive Mia son de primer orden -especialmente la historia del Papa y sus milagros, la muerte del mafioso Bruno o los shows televisivos del perro postcanino Aquino- y la complejidad de la sociedad que describe es deliciosa, así como el uso del lenguaje describiendo Europa (una Europa donde es obligatorio usar los gentilicios nativos de la gente a la que te refieres, "deustcher", no alemanes, por ejenplo). Pero el libro adolece de crisis de episodiedad, de una cierta falta de conexión a nivel profundo. Determinados capítulos son magníficos, pero su relación con la novela en sí no parece relevante. Gente, sucesos y objetos que aparentemente poseen importancia -y luego al final la tienen a veces- son usados de una manera que parece casi arbitraria, como el caso del Palacio de la Memoria y del perro Platón, cuyo significado parece enorme al principio para luego desaparecer y ser recuperados en las últimas páginas de la novela de una forma casi absurda. Pese a esto, El fuego sagrado es una lectura entretenida y llena de vigor inventivo, una lectura recomendable aunque no imprescindible.

Xavier Riesco Riquelme (Mbandaka, 1972) es estudiante de filología inglesa. Realiza reseñas de libros para diversos medios y colabora habitualmente con El archivo de Nessus. Ha escrito algunos cuentos, muy buenos y originales, pero es demasiado vago para intentar nada más largo.