Ilya Stasov es un miembro del ejercito ruso especializado en la comunicación con cetáceos. Su meta es, literalmente, hacerlos hablar. Y lo consigue, cambiando la dirección de la historia del mundo con un simple acto de uso de tecnología. La humanidad se encuentra de repente compartiendo el planeta con otras especies inteligentes, especies que pese a las concepciones culturales y estereotipos son tan alienígenas como si acabaran de descender de naves espaciales provenientes del otro extremo de la galaxia. Los delfines de este libro no siguen desde luego el estilo de Flipper. Y las orcas están muy lejos de ser Willy. Como ejemplo baste la guerra que se desarrolla en el libro entre Rusia (por un lado) y Japón y EEUU (por el otro). Los delfines de Stasov se alistan con el ejercito Ruso, se dejan abrir las tripas para convertirse en ciborgs porque al fin tienen la oportunidad de hacer algo que llevaban más de 35 siglos esperando: hundir barcos humanos. Es esta guerra y sus consecuencias la que marcará a Stasov, la que le llevará a planear una manera de encontrar la redención, a escapar de la culpa que le supone haber involucrado a otra especie en los conflictos humanos. Y ese plan incluye a unas inteligencias jovianas, un Mesías delfín y el sueño de una ballena ciborg activando sus retrocohetes en órbita de Júpiter. El estilo de Jablokov es de lo más interesante: apartándose de los tratamientos tópicos en la ciencia ficción de la posibilidad de comunicación con los cetáceos, (por ejemplo, de Brin y su saga de los Pupilos), construye una narrativa despiadada sobre la vida de un hombre que cambia el mundo. El personaje de Stasov aparece, rico, complejo y cambiante con el tiempo transcurrido, evoluciona. Los mejores momentos de la novela quizás sean las epifanías en las que Stasov llega a entrever la forma del futuro que se aproxima y acepta su papel como agente del cambio, aún sabiendo que ese cambio no es siempre para mejor, pero es necesario.
Xavier Riesco Riquelme (Mbandaka, 1972) es estudiante de filología inglesa. Realiza reseñas de libros para diversos medios y colabora habitualmente con El archivo de Nessus. Ha escrito algunos cuentos, muy buenos y originales, pero es demasiado vago para intentar nada más largo.