Esta es una novela acerca de lo que hay que tener.
Una novela que puede describirse como una biografía de gente real que nunca existió y de un pasado de los Estados Unidos más glorioso que el que tienen, escrita con una rara sensibilidad hacia los personajes y con un soberbio ojo para lo técnico, lo trivial que resulta ser relevante y para con la política interna de una de las organizaciones tecnológicas más importantes del siglo XX. Me refiero, claro está a la NASA. Y esta novela relata de una forma realista un proyecto de la NASA que nunca fue llevado a cabo: el primer vuelo tripulado a Marte en la década de los ochenta, contado intercalando el vuelo en si con las vidas de los que serán sus tripulantes. Desde luego el rastro de Wolfe y Michener está presente en esta escritura, así como toda la época de los 60 y 70 que contribuyó a que el género de la ciencia ficción abandonara la espace opera para volcarse por un lado en la investigación de temas inusuales hasta ahora en el género (psicología, sociología) y por otro le dio un impulso técnico, increíble, fascinados los escritores por la forma en que la realidad se movía, si no de acuerdo, si paralelamente con el desarrollo tecnológico y como las estructuras sociales cambiaban para adaptarse al impacto de las nuevas tecnologías, algo que sigue siendo habitual en el género.
Baxter riza el rizo escribiendo una novela seria, documentada y plausible siguiendo los cánones del género en algunos casos pero más ceca de los anteriormente citados Michener y Wolfe o incluso de la película Apollo 13 para construir una extraordinaria narración sobre una carrera espacial que nunca existió, La vista de Baxter sobre Norteamérica y su tecnología espacial es fascinante: desde un principio Baxter expresa claramente la relación entre el aparato militar norteamericano y la industria aerospacial, el juego de contratos y subcontratos y la influencia de ese monstruo llamado opinión pública (como el caso de los Trekkies y el Enterprise), así como la necesidad de reciclaje una vez que la guerra fría ha acabado. Posiblemente los mejores personajes secundarios sean el astronauta ruso -un trasunto de Yuri Gagarin pero que sobrevive hasta los ochenta- y el viejo Doctor Strangelove, Von Braun, con sus sueños de motores atómicos, junto a los casi sarcásticos comentarios de Baxter sobre la influencia de las V-2 en la carrera espacial de este siglo, los hijos bastardos de Peenemunde a ambos lados del telón de acero. Mención aparte para ese Kennedy postrado en una silla de ruedas que continua impulsando el programa espacial aunque le lleve a incómodas alianzas públicas con un Nixon poco interesado en el mismo.
Una novela compleja, muy bien escrita y de lectura casi obligada.
Xavier Riesco Riquelme (Mbandaka, 1972) es estudiante de filología inglesa. Realiza reseñas de libros para diversos medios y colabora habitualmente con El archivo de Nessus. Ha escrito algunos cuentos, muy buenos y originales, pero es demasiado vago para intentar nada más largo.