RODOLFO MARTÍNEZ PARECE haberse propuesto escribir su propia versión de El silencio de los corderos ambientada a la española y con referencias al mundillo de la ciencia ficción en España, que conoce muy bien. La historia a grandes rasgos es la de Isabel, una psiquiatra que entra a trabajar en un centro cuya máxima atracción es Corzo, un escritor que hace diez años descuartizó alegremente a su familia justo antes de recibir a sus alumnos del taller de literatura que dirigía. La trama es aparentemente simple: Isabel y algunos aliados -Mario el informático que lleva la administración del Centro y Carlos el catedrático que una vez trabajó con Corzo que no quiere volver a saber nada del que fuera su paciente- indagarán en el pasado de Corzo, y en su extensa producción literaria escrita durante sus años de encierro para averiguar el móvil, la justificación de los actos de Corzo.
Justificar los actos de un loco homicida suele ser fácil para un psiquiatra -la misma locura es justificación en este tipo de historia. El problema, el nudo gordiano de la historia, es que Corzo no parece estar loco en absoluto, pero no existe persona en el mundo capaz de comprender sus motivaciones. Así los protagonistas se embarcan en un viaje que comienza desde los planteamientos de una investigación sobre la locura y acaba siendo una investigación sobre las reglas que rigen el mundo. Sobre la cordura del mundo en lugar de la de los seres humanos.
Martínez es consciente de estar escribiendo según las reglas de un gánero, el thriller, y realiza a veces un inteligente esfuerzo de autoparodia, comparándose continuamente con El silencio de los corderos, que le salva en ocasiones de caer en lo pretencioso. Y es cierto que este libro, si se le añadieran cien páginas más -que no son necesarias- podría competir alegremente con algunos de los títulos que anualmente se publican en España bajo la misma denominación. Sin embargo, aparte de los escritores de thrillers normales y corrientes, hay otras presencias en esta obra. Las citas de Nietzsche, Neruda, Bob Dylan que contribuyen a moldear la historia… la presencia interna del propio escritor haciendo bromas en boca de sus personajes sobre la trama misma de la novela .
Y Borges.
Pues al final, tal y como apunta el propio Corzo, la trama es borgeana. O al menos la visión del mundo que tiene Corzo es borgeana. Y como tambián apunta el título, esa visión sobre el mundo -el abismo- puede devolverle la mirada al observador. Sólo que el abismo de Corzo es bastante más vasto de lo que parece en un principio.
Narrativamente hablando, esta novela tiene dos cosas a su favor: la primera es el moderado uso de la truculencia. Sí, la historia tiene sus partes desagradables y un tono bastante malsano, pero Martínez se contiene: sólo al principio y al final hay verdaderas escenas de degollina, mientras el resto de la novela se basa en pura especulación intelectual. Lo segundo es la inclusión de textos dentro de textos, que permiten comprender a Corzo mucho mejor de lo que sus propias palabras durante la narración se lo permiten a los personajes, al menos hasta las revelaciones finales.
Finalmente apuntar, a quien le interese, la aparición estelar de personajes reales del fandom ibérico de ciencia ficción entre los secundarios de la novela. El tratamiento no puede ser más sarcástico con algunos de ellos…
Xavier Riesco Riquelme (Mbandaka, 1972) es estudiante de filología inglesa. Realiza reseñas de libros para diversos medios y colabora habitualmente con El archivo de Nessus. Ha escrito algunos cuentos, muy buenos y originales, pero es demasiado vago para intentar nada más largo.