White Noise
Don DeLillo
Penguin. Nueva York. 1986. 330 páginas. ISBN: 0-14-0077-02-2
Valoración: 4
Impreso de http://www.archivodenessus.com/rese/0144/
por Xavier Riesco Riquelme
Los anglosajones tienen algo así como un gánero propio: lo que llaman campus novel. No necesariamente novelas sobre universitarios, pero sí sobre las comunidades que rodean la universidad: estudiantes, profesores, marginados (ya sean estudiantes o profesores), decanos, mujeres y familia de profesores, maridos y familia de profesoras, licenciados, doctores...
Ésta, entonces, es una novela de campus. Pero no es una novela de campus cualquiera, es una novela de Campus Tóxico.
Jack Gladney es el especialista local en Estudios sobre Hitler, una disciplina que ál mismo inventó y que constituye uno de los pilares del prestigio de la universidad donde enseña. Jack Gladney no sabe ni una palabra de alemán. Babette, su esposa -la última de una serie- enseña movimiento corporal a los ancianos del barrio donde residen: cómo caminar saludablemente, cómo sentarse... Jack tiene además una descendencia fruto de variados matrimonios tan atrozmente posmoderna que mandaría a su casa víctima de un ataque de apoplejía a Bart Simpson (Heinrich, el mayor, juega al ajedrez por carta con un condenado a muerte). Aparte de eso (y de los inenarrables colegas acadámicos de Jack Gladney) todo es normal.
Hasta que un día una nube de origen no identificado (un accidente, un derrame, un choque de trenes) de una sustancia aparentemente identificada (Nyodene) se expande sobre la ciudad sin que nadie se ponga de acuerdo sobre los efectos (al menos, en lo referente a los efectos sobre los seres humanos, los efectos sobre las ratas están bien documentados). Resultado: deja vu, manos sudorosas y hombres con trajes aislantes (fabricados con un material que se sospecha produce cáncer) y medidores bioquímicos en las manos (o perros en su defecto), gente jugando en serio a simulacros de Víctima de un Accidente Químico, discusiones sobre la dirección del viento y seminarios sobre los accidentes de coches en el cine... Sin embargo, la toxicidad de la nube está por demostrar, la vida continúa para Jack y familia.
Entonces comienza la otra toxicidad. La nube química no es más que un catalizador para la verdadera historia, una historia de gente que se pierde en el supermercado, sobre cómo dar una conferencia sobre Hitler en falso alemán (hablando sobre todo de su perro), sexo, infidelidad, venganza, y del miedo a la muerte. Despuás de la nube tóxica, Jack, que ha sido expuesto a ella y se le diagnóstica un recorte sustancial de su esperanza de vida, se empeña en descubrir la verdad acerca de los extraños lapsus de su mujer y de su comportamiento furtivo en algunas ocasiones. Entonces descubrirá que su mujer es víctima de una nube tóxica personal: Dylar.
Dylar, Nyodene, Mylex. Los nombres de la toxicidad que son metáforas del miedo a la muerte, el accidente que puede provocarla y el recordatorio constante de la mortalidad humana.
Profunda, retorcida y muy humana.© Xavier Riesco Riquelme 1999
Xavier Riesco Riquelme (Mbandaka, 1972) es estudiante de filología inglesa. Realiza reseñas de libros para diversos medios y colabora habitualmente con El archivo de Nessus. Ha escrito algunos cuentos, muy buenos y originales, pero es demasiado vago para intentar nada más largo.