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Portada de La luna y el sol de Vonda N. McIntyre
Valoración: 4 estrellas de 5

Ediciones B. Colección Nova 125. Barcelona. Junio, 1999. Título original: The Moon and the Sun (1997). Traducción: Pedro Jorge Romero. ISBN: 84-406-9305-2.

La luna y el sol

Vonda N. McIntyre

por Xavier Riesco Riquelme

La corte de Luis XIV. Una sirena capturada por un sacerdote naturalista. Su hermana (del sacerdote), ex novicia de un convento y mujer renacentista en sí misma -dibujante, naturalista, compositora recién llegada a la corte desde La Martinica. El Caballero de Lorena, el duque de Chretién, los hijos bastardos de Luis XIV, la decadencia de la corte europea más lujosa que hubo jamás, las intrigas de los cortesanos por la posición en la corte. Las guerras de religión, el Papa Inocencio II, Newton. Bacon. Las leyes de la óptica. El microscopio. El nacimiento de la ciencia moderna codo con codo con doctores sangradores y la creencia en la alquimia.
Y la promesa de la inmortalidad que parece que lleva consigo la carne de ese monstruo marino que ahora habita en una de las fuentes del palacio de Versalles.
Ésta es una obra mayor dentro de la narrativa de McIntyre, una novela brillante sobre el poder, la gloria, la amistad y el romance en una época de decadencia cortesana, música en los salones, hambre en las ciudades y guerras en el continente. Con este resumen parece una de esas novelas románticas de herederas aristocráticas cortejadas por rufianes de dudosa reputación. No lo es; es una novela espléndida sobre tiempos pasados y posibilidades perdidas, aparte de una fenomenal narración sobre la amistad -la que nace entre la protagonista y la criatura marina, que no tiene nada que ver con cetáceos simpáticos del estilo Flipper-, sobre lo que el poder obliga a hacer y sobre la extinción de las especies por la mano del hombre. Y aunque parezca mentira, es una novela feminista.
La protagonista pasa de una aceptación externa de cómo funciona el mundo a plantearse su propia visión de éste. De aceptar valores dados a buscar los suyos propios. Y como metáfora de este cambio se encuentra un hermoso juego con el lenguaje, con la denominación: lo que al principio es un monstruo marino pasa a ser luego la criatura marina cuando la protagonista lo define -cuando los cimientos de la duda están puestos- para pasar a ser finalmente "la mujer del mar". Este cambio de la denominación es lo que divide la novela de forma natural en tres partes, según la percepción de la protagonista del mundo que la criatura marina representa. Y es una novela feminista en dos aspectos: que la protagonista es mujer inmersa en una sociedad presuntamente dominada por hombres y en la que ésta tiene coartado su crecimiento personal -el Papa en persona le prohibe componer música o dedicarse a la ciencia- y en que la criatura es también mujer y es, por tanto, un reflejo de la condición de la protagonista, junto con el de su esclava, cuyo nombre y posición también cambian según las circunstancias que la rodean -de esclava a hermana adoptiva y de hermana adoptiva a hermana real. La protagonista, mujer supuestamente libre, descubre su esclavitud y por ello intenta liberar a sus hermanas de cautiverio de las suyas.
Y en cuanto a la inmortalidad… Bueno. Los hombres mienten y el Poder sólo oye lo que quiere oír en un principio. De esta manera se desprenden dos cosas muy interesantes sobre esta novela: la primera es que es una novela feminista, pero una que no habla exactamente del comportamiento de las mujeres, sino más bien del comportamiento de los hombres y su relación para con las mujeres. La segunda cosa que se desprende es que esta no es una novela sobre un pasado alternativo -como parece sugerir su premisa, sino una historia secreta del mismo.
La única pega que le veo a esta novela está en una cuestión introducida en la revisión de estilo en la versión española y no en la novela en sí: la traducción mecánica al español de gentilicios y títulos tal y como aparecen en la novela provoca confusión (gentilicios y títulos que el traductor había dejado en francés, tal y como estaban en el original). La propia autora, al final de la novela, reconoce que los personajes pueden ser un poco liosos habida cuenta que se llaman unos a otros por título, nombre o nombre de pila. En el caso del Caballero de Lorena (Lorraine), la tendencia de su amante masculino a llamarlo simplemente "Lorena", lleva al lector a preguntarse en las primeras páginas si de repente no se ha introducido un personaje femenino nuevo sin avisar. ésta y alguna que otra cosa similar empaña la lectura de un por otro lado espléndido libro ganador del premio Nebula.

Xavier Riesco Riquelme (Mbandaka, 1972) es estudiante de filología inglesa. Realiza reseñas de libros para diversos medios y colabora habitualmente con El archivo de Nessus. Ha escrito algunos cuentos, muy buenos y originales, pero es demasiado vago para intentar nada más largo.

Su opinión:

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