Sheckley ha sido uno de los pocos autores de género que ha cultivado su variante personal dedicándose al humor. Un humor que parte de situaciones absurdas creadas por la tecnología más aberrante concebible, como mandan los cánones. En esta novela Sheckley toma el concepto de "intercambio mental" para mandar al lector a un delirante viaje por la galaxia. Sheckley no juega aquí a la exploración de sociedades ni al impacto de tecnologías revolucionarias o una exploración de la condición humana y la relación mente-cuerpo. La premisa es mucho más simple: Marvin Flynn pierde su cuerpo y trata de recuperarlo, aunque tenga que habitar los cuerpos de las más variopintas entidades en el proceso. De esta forma el lector se asomará a un carrusel de posibilidades sólo para descubrir, a través de los ojos de Marvin, que, básicamente, las cosas son más o menos iguales en todas partes. Ese es el gran truco de Sheckley, llevar al lector (y al personaje) a una situación extraña -un cuerpo alienígena- y luego empezar a describir como los patrones fundamentales se superponen a la percepción. De repente, en medio de un periplo galáctico, Marvin se encuentra viviendo una experiencia extraña y alienígena, emocionante y ajena a toda su experiencia... que es interpretada por Marvin como algo así como si estuviera viviendo en Méjico... la alteridad está en la puerta de al lado, y media galaxia de distancia es tan raro (y tan normal) como viajar un poco al sur. En fin, Sheckley le arrancará alguna sonrisa al lector a través de su ingenio, y su sentido de la narrativa -rápida, dinámica y sorprendente- en este pequeño clásico que tan amablemente a editado Plaza & Janés. Divertida.
Xavier Riesco Riquelme (Mbandaka, 1972) es estudiante de filología inglesa. Realiza reseñas de libros para diversos medios y colabora habitualmente con El archivo de Nessus. Ha escrito algunos cuentos, muy buenos y originales, pero es demasiado vago para intentar nada más largo.