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Esencia oscura
Tim Powers
CORRE EL AÑO 1529 d. C. y los turcos amenazan con invadir Viena. Y de paso toda Europa si esta ciudad cae, porque Viena es uno de los centros de poder mágico de occidente. No, no es por ninguna catedral, biblioteca o monumento megalítico: el corazón de occidente es una cervecería y la poción mágica de los enconados resistentes ante el Imperio Turco es la cerveza que allí se destila. Brian Duffy, un mercenario de origen irlandés se dirige a Viena contratado por el misterioso y posiblemente hechicero Aurelio para convertirse en el vigilante de la cervecería Herzwestern (nada drástico: sólo impedir peleas entre borrachos), cuya fama traspasa fronteras. En cuanto Duffy acepta el encargo de volver a la ciudad en la que vivió hace unos cuantos años, las cosas empiezan a ponerse muy raras: atentados sucesivos contra su vida, escoltas de criaturas míticas le acompañan cuando cruza los Alpes, signos y portentos en todas partes y reencarnaciones de antiguos héroes que acuden al auxilio de occidente en tiempos de necesidad. Así, como si fuera una versión renacentista de Axterix (Druidas, pociones mágicas y toda la Galia conquistada.¿Toda? ¡No! Una cervecería resiste tenazmente...) pero con unas cuantas sorpresas más, es la primera novela de Tim Powers. No es una obra magnífica, pero en ella se dejan ver los rasgos que posteriormente convertirían otras obras suyas, como Las Puertas de Anubis en clásicos contemporáneos de la fantasía. Powers hace uso de esos detalles aparentemente simples que luego sirven a la trama de una manera compleja, pero en esta novela -una obra menor, me temo- Powers no alcanza a hilvanar las cosa tan sorpresivamente como luego lo conseguiría, no hay una de esas estructuras lógicas detrás que retorcer para producir asombro, sino más bien una intención de sorprender algo y de recurrir mucho al mito: Merlín, el Rey Arturo, el Rey Pescador y, hacía el final, una auténtica reunión de dioses y semidioses dispuestos ha echar al sarraceno de la bendita Europa. Y todo por culpa de la cerveza (que se supone proviene de España). Desde luego, la división entre Oriente y Occidente en este caso es un tanto maniquea y artificial (las culturas de los bordes siempre amalgaman características de ambos lados), pero sirve para dar forma al conflicto mágico con Arturo, Sigmund, Odín y otros muchos por un lado en contraposición a djins, ghoules y encantamientos de Las Mil y Una Noches por el otro. Lo de la cerveza como don de una civilización celta que sale de España para recorrer Europa se me antoja curioso: ¿dónde quedan entonces los egipcios (Oriente) con sus densos fermentos de cereales? La razón más evidente para remover tanto la cerveza -aunque no sea explícita- puede estar en la abstinencia prescrita por el Islam frente a la cultura del alcohol de Europa. Ése parece a veces ser el verdadero conflicto de la novela, aunque la parte "oriental" no halle representada su opinión en el texto. Y hablando de alcohol, uno de los rasgos de Powers que sí se ve en esta novela es su afición por convertir a sus héroes en piltrafas humanas: Brian Duffy, borrachín extraordinaire es el primero en la tradición poweriana de héroes alcoholizados y vagabundos, como bien expresa Albert Monteys en uno de sus chistes gráficos para la revista Gigamesh. ("¡Arréglese un poco, por Dios! ¡Ponga en orden su vida y entonces ya veremos!"). © Xavier Riesco Riquelme 2000 Xavier Riesco Riquelme (Mbandaka, 1972) es estudiante de filología inglesa. Realiza reseñas de libros para diversos medios y colabora habitualmente con El archivo de Nessus. Ha escrito algunos cuentos, muy buenos y originales, pero es demasiado vago para intentar nada más largo.
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