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El glamour
Christopher Priest
por Jaume Carreras Sutilmente construida, escrita de forma sencilla y plana, Priest se adentra, en la realidad imaginaria, o en la imaginaria realidad de casi todas sus novelas, nos lleva a la sagaz mezcla de lo real con hechos fantásticos sin que se note, creyendo en todo momento lo que nos cuenta, haciendo lo irreal real. Pero los hechos irreales "El Glamour" no aparecen hasta bien entrada la novela. La novela empieza haciendo una referencia, a lo que le pasa al protagonista, que de momento nadie sabe, pero que nos lo irá revelando poco a poco e incluso a través de voces diferentes. Richard Grey, cámara de cine que trabaja en documentales, ha sufrido un terrible atentado que lo ha dejado postrado durante meses en un hospital, recuperándose de sus heridas y de una amnesia que ocupa el tiempo anterior al atentado, y un día recibe la visita de una mujer, Susan, que según ella fue la amante de Grey durante el periodo que se ha borrado de su memoria, pero Grey no la recuerda y despierta en él ansia de recordar y saber lo que paso... La historia es sí, es una historia de amor, una historia de amor compleja, y el hecho fantástico es la invisibilidad o el Glamour. Grey recuerda una historia de amor diferente de la de Susan, pero en ellas sale un personaje, el tercero en discordia, el antiguo novio de Susan, Niall. En la versión que nos cuenta Grey de la historia nunca ve a Niall, pero esta siempre presente a través de Susan, y ejerce una gran influencia en la relación. En la versión que nos cuenta Susan es cuando aparece El Galmour, que es una capacidad de ser invisible, pero una invisibilidad curiosa, no es que seas invisible sino que los demás no te pueden ver, té ignorar, no saben de tu presencia. Susan posee el Glamour igual que Niall y esta en un estado incipiente en Richard. Niall tiene una relación de dominio sobre Susan y la aparición de Richard, hace pensar en una tabla de salvación para Susan. Esa tabla se convierte en amor pero la presencia del omnipresente Niall hace... Priest juega con el lector desde un principio, nada es lo que parece y nada esta puesto al azar, todo tiene su importancia y cada visión de los hechos es singular y real, esta llena de sorpresas y giros quizás el rizo final no este a la altura de toda la novela, pero y que. Priest hace trabajar al lector y eso me gusta. © Jaume Carreras 2000
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