por Jaume Carreras
ESTA RECOPILACIÓN DE cuentos que Minotauro reedita en forma de bolsillo nos acercan al Ballard del comienzo, donde ya se marcan sus obsesiones y forma peculiar de ver el mundo.
La simbiosis entre los paisajes y los personajes es una de las constantes de los relatos del autor y este libro esta plagado, como el relato que da titulo a la recopilación, donde Traven el protagonista de la historia, se funde con el paisaje de una isla desierta que antaño fue blanco de pruebas nucleares, Ballard juega a crear un paisaje para la psique de Traven o Traven busca un paisaje acorde con su estado; los personajes y los paisajes se asocian como metáforas obsesivas de su forma de ver la vida. Hay más ejemplos como "El delta del crepúsculo", "Ocaso" donde los protagonistas buscan o viven en ese paisaje que le dan sus obsesiones o su forma de vivir. En "La Gioconda del mediodía crepuscular" es el propio protagonista el que crea ese paisaje en su mente, que llega a ser más deseado que la vida anterior. La obsesión de lo que hace el hombre consigo mismo es una de las constantes de los relatos de Ballard. "Final de la partida" habla de un preso y su verdugo encerrados en una mansión, nos hablan a través de las partidas que juegan ambos al ajedrez y de la obsesión del preso por escapar y de los diferentes estados que pasa hasta que... . Los sentimientos de desolación son otra de las fascinaciones del autor.
En esta recopilación se encuentra la primera versión de una de las obras cumbres de la narrativa de Ballard que es El mundo de cristal, aunque no esta a la altura de la novela es curioso ver y comparar las dos versiones y observar los cambios que se producen del relato "El Hombre iluminado" a la novela.
Es una buena recopilación, que nos da a reconocer a uno de los autores más importantes que ha dado la ciencia ficción.
Quizás los dos únicos relatos que no están a la altura de los demás son "El gigante ahogado" y "El Leonardo perdido".
La ciencia ficción de Ballard es inquietante y esta llena de vividas imágenes de una fuerza perturbadora y de metáforas sublimes. Entremezcla lo que vemos con lo que somos. Esa es la fuerza de Ballard.
© Jaume Carreras 2000