Testimoni de Narom
Miquel Barceló y Pedro Jorge Romero
Pagès Editors, Col. Ciència-Ficció nº4. Lleida. Enero 2000. 145 páginas. Prólogo de Ricard de la Casa. ISBN: 84-7935-671-5
Valoración: 3.5
Impreso de http://www.archivodenessus.com/rese/0236/

por Joan Manel Ortiz

Éste es el primer título inédito de la revitalizada colección Ciència-Ficció de la editorial Pagès Editor, que había publicado todos las anteriores novelas ganadoras del Premio Juli Verne de Andorra, un galardón que, como se sabe, actualmente está en un impás de espera buscando nuevo patrocinador. Testimoni de Narom fue la última novela ganadora del mismo, concretamente de la edición de 98 y tras un ligero retraso ha visto por fin la luz coincidiendo con el relanzamiento de esta colección. El prestigioso escritor y estudioso (y también amante de la ciencia ficción) Antoni Munné-Jordà se ha hecho cargo de la misma y se ha procedido a un cambio radical de look y a la reedición de algunos de los títulos de más éxito en la etapa anterior: Més enllà de l'equació QWR, de Ricard de la Casa, Llibre de Tot, del propio Antoni Munné-Jordà, Els silencis d'Eslet, de Jordi Solé i Camardons y La gesta d'Utnoa, de Abel Montagut. El nuevo diseño de la colección es bastante radical y de gusto discutible, con el plateado y el morado como colores predominantes, aunque hay que decir en su favor que llama mucho la atención y que es difícil que pase desapercibido en los estantes de las librerías. A lo mejor se trataba de eso.

Testimoni de Narom es la primera novela escrita en colaboración por Miquel y Pedro, y vemos con agrado que el tándem funciona con bastante solvencia. Hay mucha ciencia en el argumento, pero también una buena historia que tiene preso al lector hasta que finaliza su lectura.

En un planeta muy alejado del espacio humano habita una colonia terrestre que debe vivir en su subsuelo para poder sobrevivir a los cambios de las estaciones del planeta. Y no estoy hablando de sólo cambios climáticos, no. Todo el planeta se reestructura y cualquier construcción de superficie queda destruida por los elementos desatados (el protagonista, como los colonos de Narom, no sabe las causas de ello y, por ende, el lector tampoco). Menos ciertas construcciones que han dado a calificar como ruinas naromitas, supuestamente hechas por los mitológicos habitantes originales de Narom, que nunca han sido vistos, pero que cuya supuesta existencia promueve una nueva religión que afirma que únicamente pueden ser contactados en los cambios de estación. Y por eso se iniciaron las salidas (totalmente prohibidas por motivos de seguridad). Porque todo el mundo sabe que salir al exterior durante un cambio de estación es la muerte segura. ¿Segura? Los seguidores de los naromitas afirman lo contrario, pero como nunca ha regresado nadie...

El protagonista está enamorado de una chica. Nada nuevo hasta aquí. Los problemas comienzan cuando ella se vuelve seguidora de los naromitas y le anticipa que va a salir. El, como buen científico, piensa que es una locura y acaban enfadándose por eso. Y ella desaparece. El sabe qué le ha sucedido y se siente muy culpable. Por ello empieza a estudiar con detenimiento a los naromitas, a sus líderes, a sus argumentos y, aunque sigue creyendo que es una locura, decide seguir a su amor, algo así como un suicidio condicionado. Se prepara a conciencia (para algo es un científico y tiene más recursos que la mayoría) y aguarda el mismo cambio de estación que eligió ella para salir al exterior. Y, llegado el momento, sale. Pero resulta que, como en todas las religiones, aquí también hay algunas verdades...

Miquel y Pedro utilizan la primera persona en toda la novela, lo que le confiere un cierto tono de confesión. Hay una acertada dosis de intriga, pero sabes en todo momento que el protagonista está narrando hechos pasados y que, de algún modo, sobrevivió a la salida (aunque los autores utilizan correctamente el recurso de dejar al lector intrigado con frases de final de capítulo como "Si no me equivoco, eran más o menos las tres de la madrugada cuando morí"). De todos modos la narración está bien llevada y no pierde en ningún momento el interés. No obstante, al ser una obra presentada a un concurso literario con un máximo de páginas, como es el caso de Juli Verne, se nota mucho que es una novela descompensada. Me explico. El protagonista se dedica a ponernos en antecedentes durante más de la mitad de la extensión de la novela. De hecho, hasta la página 81 no sale al exterior y comienza la exploración. Y todo el desarrollo queda comprimido en las 64 páginas restantes. Eso provoca que el ritmo vaya ganando en velocidad hasta acabar súbitamente, casi de golpe. Como si tuviera que acabar ahí por narices. Como así era.

Pero, a pesar de todo, resulta una buena novela donde se mezcla la ciencia con una entretenida novela de aventuras, que creo que satisfará a todos aquellos aficionados que se acerquen a ella. En la página 6 del último número de la revista BEM, el 75, Miquel Barceló anticipa que él y Pedro Jorge Romero están trabajando en una versión ampliada y en castellano de Testimoni de Narom, que a buen seguro permitirá apreciar la obra al completo, y que por lo visto, será publicada en la colección Nova de Ediciones B, una de las de más prestigio actualmente en el mercado. Aguardaré con curiosidad el resultado. Seguro que valdrá la pena.