Un monólogo teatral que sirve para desmitificar el sexo y en general reírse de él. Un abc del sexo jocoso y dirigido a los jóvenes, con más de un guiño al público adulto.
por María Castro
Ahora que el gobierno de Blair, en un alarde de originalidad, recomienda la castidad como método para disminuir el riesgo de embarazos entre adolescentes, lo que, junto con algunas otras señales, nos hace temer que podría existir un cierto interés en volver a épocas que, afortunadamente algunos conocemos sólo de oídas, no estaría de más refrescarnos un poco echándole un vistazo a este librito. Está basado en una obra de Jacopo Fo (hijo de Darío Fo y Franca Rame), El Zen o el arte de follar, que se convirtió en un inesperado éxito editorial en Italia, gracias sobre todo a los más jóvenes que, una vez agotada la tirada inicial, se dedicaron a fotocopiarlo.
Ante esto, Darío Fo y Franca Rame se plantearon teatralizar el texto y llevarlo a los escenarios, solicitando, al tiempo, la calificación como apto para menores de 18 años a fin de poder llevar la obra a los colegios. Imaginemos lo que habría pasado en España... bueno, pues lo mismo en Italia, aunque al final y, tras una dura batalla, lo consiguieron.
En España se realizó una adaptación teatral, también de gran éxito, dirigida por José Carlos Plaza e interpretada por Charo López. Puesto que la obra es bastante abierta y pensada para que se puedan introducir improvisaciones, el texto publicado no coincide exactamente con la obra que se representó en los escenarios españoles; aparte de que, al menos que yo sepa, aquí ni siquiera se ha planteado la posibilidad de llevarla a ningún colegio.
La obra es un monólogo interpretado por una mujer que se dirige en un tono de comedia, a un auditorio de chicos y chicas jóvenes, pero con guiños constantes a un público más maduro, a los que va explicando el abc del sexo, intercalando sus propias experiencias y opiniones. Se trata sobre todo de desdramatizar y desmitificar muchos de los aspectos en los que, como ocurre con algunas novelas, resulta difícil distinguir ficción y realidad. Se podría decir que está planteado desde un punto de vista tradicionalmente considerado como femenino, si entendemos por tal aquel que considera que, a juzgar por los resultados, debe existir una relación inversamente proporcional entre el tiempo que dedican los hombres a pensar en ello y el que consideran necesario invertir en el acto mismo, o, lo que es lo mismo, que para este viaje no eran necesarias alforjas. Por supuesto Franca Rame excluye a los hombres presentes en la sala, igual que yo excluyo a los que leen esta reseña, segura de que ninguno provoca este tipo de sentimientos en su pareja, pero de que todos conocen a un primo, un amigo o un vecino que... De todas formas también las mujeres se llevan lo suyo y se nos insta a pensar en los hombres en términos un tanto menos prosaicos, es decir, que ellos también tienen su corazoncito y son delicados física y psicológicamente. Vaya, que las contorsiones y los golpes contra puertas, mesas y paredes y los alaridos y aullidos, quedan muy bien en el cine pero en la vida real todos agradecemos un poco más de suavidad.
En definitiva lo que se pone de manifiesto es que, a pesar de ser el sexo un tema omnipresente, de sexo, lo que se dice de sexo, mucho no sabemos y menos hablamos (y de creer lo que dicen las encuestas ni siquiera practicamos). Es como el fútbol para los no aficionados que, a base de sobredosis, sabemos que hay once de un lado y once del otro y que consiste en meter goles, nos suenan los nombres de los jugadores, de los entrenadores e incluso sabemos quién gano la última liga pero, ¡de ahí a explicar en qué consiste un fuera de juego! Pues lo mismo.
Así que para aquellos que aprendimos casi todo lo que sabemos en artículos del tipo "¿Es fingir tan malo como nos enseñaron?" o "Que hacer cuando tu pareja pierde la pasión" o "Treinta maneras de seguir siendo sexy después de los treinta" (éstas para las mujeres ), o bien "Especial brasileiras: redonditas y calentitas " o "Las lolitas más ardientes. El futuro ya está aquí " (éstas para los hombres) esta obra puede ser una alternativa estimulante.
No me resisto a transcribir una pequeña muestra, del capítulo titulado "Lección de orgasmo":
"¡...! y un ¡...! y ¡dos!... debéis susurrar, ese gran efecto: "Me muero... me muero... ¡Me muero!... no con expresión dramática por favor... sino sonriendo: ¡Me muero! ¡Me muero! ¡Me muero"... Invocar a la madre siempre queda bien, en agudo "Ay madre..." o bien, (en tono bajo) "¡Ay madre!".
Cuidado que no sea huérfano, no le vayáis a remover la herida.
Hálito religioso... seis veces, subiendo "¡Oh Dios! ¡Dios! ¡Dios! ¡Dios! ¡Oh Dioooooos!... ¡Virgen Santa!
Ánimo, estamos acabando. ¡Pelvis arriba! y un ¡Apoyad bien los talones, colocad los hombros!... [...] Los brazos sueltos nadando hacia atrás. Llegamos al sprint final. Aquí podéis improvisar: ¡No, no, no!... ¡Sí, sí, sí! ¡Lanzaos a tope, brincos, gritos, gemidos, maso-lujuria-líbido a todo gas!... Orgasmo conseguido.
Ahora, atención, mujeres, la próxima vez que hagáis el amor no os echéis a reír al gritar: "¡ Ay Madre!"
En definitiva, se pasa un buen rato, se ríe uno de cosas serias y, si el sentido del humor alcanza, se ríe un poco de sí mismo y de paso también se aprende algo. Yo, de hecho, aprendí una cosa que no sabía.
© María Castro 2000