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La sombra de Ender
Orson Scott Card Orson Scott Card regresa al escenario de su novela más famosa, El juego de Ender, para relatar la misma historia desde un punto de vista diferente, a través de los ojos de Bean. ¿Se profundiza así en la narración original? por Carlos Montes Con La sombra de Ender Orson Scott Card lo ha vuelto a hacer, ha rizado el rizo y, en mi opinión, esta vez se le ve bien claro el plumero. Y no es que La sombra de Ender sea un mal libro, la verdad es que se lee casi de un tirón, incluso si ya sabes que es lo que va a pasar por El juego de Ender. Pero me da la sensación de que Card esta reciclando su momento de gracia y, como ya hicieran Asimov con Fundación o Clarke con Cita con Rama, esta explorando todas las posibilidades de su mejor novela. Así que ahora es el turno de Bean, con su prodigiosa herencia, con su difícil camino desde el hambre y la basura en las calles de Rótterdam, hasta convertirse en la sombra de Ender durante la guerra contra los insectores. Claro que, al contrario que Ender, Bean no desaparecerá del contexto histórico al final de la misma, es decir, Bean SÍ volverá a la Tierra, una Tierra bullente de cambios, después de la victoria: el lugar y el momento ideales para proseguir con la historia. Orson Scott Card es un escritor muy hábil que, al explorar concienzudamente la vida de Bean, otorga autentica identidad a un personaje ya de por sí fascinante, a la vez que deja la historia totalmente abierta. Porque al acabar la novela uno tiene la sensación de que lo que se ha leído es casi un prologo para lo que se avecina, quizá dos o tres libros mas que contaran los hechos que conducirán a Peter (el hermano de Ender) a hacerse con el poder en la Tierra, con Bean como participante y testigo. Claro que también puedo estar equivocado. Para acabar quisiera comentar dos aspectos que definitivamente me disgustaron de la novela. El primero es que, según dice en propio Card en la introducción, se supone que es posible leer La sombra de Ender de forma independiente a El juego de Ender, que al acabar de leer ambas novelas se debe tener la misma información, lo cual es cierto, o al menos yo no encontré ninguna contradicción aparente. Sin embargo me pareció que Card, en su intento por enseñarnos el mundo a través de los ojos de Bean, se precipita a contarnos el trasfondo social por el que atraviesa La Tierra, en los momentos previos a la guerra, en apenas unas paginas. Mucho me temo que, a no ser que el lector haya leido El juego de Ender con anterioridad, encontrara esa parte de la novela confusa (como poco) e irrelevante (casi con seguridad). El segundo aspecto que me disgusto tiene que ver con la evolución moral del propio Bean. Bean comienza la novela con una consciencia ética llena de un pragmatismo apabullante, impagable es, por ejemplo, la conclusión a la que llega cuando es enfrentado por su mentora a la noción de la existencia de Dios. Sin embargo al final de la misma, cuando ya ha tenido tiempo para ir 'madurando', comienza a dar signos de una moral de claros tintes cristianos, citas de la Biblia incluidas... © Carlos Montes 2000
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