Todos los años, la AEFCF elige a un seleccionador para la antología Visiones. Juan José Aroz fue el encargado de realizarla en el año 1999.
por Juan José Pérez-Pons Agudo
Son ya ocho las entregas anuales de la antología Visiones y esta ultima no desmerece en absoluto al resto. Juan José Aroz propone una selección variada que abarca no solo distintos campos de la ciencia ficción y la fantasía, desde lo "espacial" hasta lo "espiritual", si no que también conjuga estilos muy diversos de escritura. Sin duda alguna en la diversidad y la calidad de los catorce relatos incluidos el lector encontrará algunos a su gusto y otros poco más que de relleno, pero ahí reside la atracción de cualquier antología, porque ¿a qué dos personas les tienen que gustar los mismos relatos?, obviamente pregunta sin respuesta. Sea como fuere el conjunto de los relatos se encuentra en un nivel más que aceptable.
La presentación "per se" se podría calificar de sobria y funcional, sin pretensiones de atraer al "comprador" por el exterior, con un dibujo de portada entre el ciberpunk y el hare krisna. Por otro lado el entintado de las páginas interiores tiene la desagradable costumbre de adherirse a las yemas de los dedos si se mantienen sobre las letras por más de cinco o seis segundos. Para otra edición sería un detalle a tener en cuenta ya que el mejor sitio para las palabras son las hojas de los libros y no los dedos del lector, o usuario...
Pero dando paso a los relatos, catorce de distinto tamaño y complejidad, comenzaré por "Apuntes para un experimento" de Alberto Castellón. Juan José Aroz abre el fuego con un relato cómico-científico en el que se mezclan cosas tan diversas como la estadística, las ensoñaciones eróticas y la situación de presión y tensión propia de cualquier departamento de universidad. A esto hay que añadir un excelente desarrollo teórico y un final acorde y simpático, que no por ello divertido. En mi opinión este relato es el mejor de la antología.
Tras un primer paso decidido el lector desemboca en "Claudia..." un relato tipo Philip K. Dick de Juan Antonio Fernández Madrigal en el que a través de tres personajes, uno de ellos ¿virtual?, nos empujan a una situación de tensión y angustia provocada tanto por lo que nos narra como por lo que nosotros mismos hemos de añadir al relato para comprenderlo plenamente. Un punto flaco son los diálogos sin indicaciones al lector que añaden más dificultad a la comprensión del relato.
Confieso que "Completismo" de Eugenio Sánchez Arrate es un relato sorpresa, muy entretenido y brillante. No apto para gente con alguna fobia hacia los insectos, desde luego. En un universo poblado por decenas de especies inteligentes, y del que el autor con unas breves pinceladas nos describe relaciones económicas, diplomáticas y sociales, siempre hay sitio para el respeto, la admiración y el amor entre razas.
Y por fin de la mano de Raúl Galache y su "Odio eterno" nos adentramos unos pasos en la fantasía medieval arrastrada al presente usando uno de los tópicos más generalizados y a la vez efectivos, el del objeto mágico con extrañas propiedades... aunque no siempre benéficas. El relato es entretenido y ameno pese a que se convierte en predecible a mitad. Aún así es de obligada lectura hasta el final, porque, ¡hay que ver el valor de algunos en ciertas situaciones!
"Viajero de Ibiris" de Christian Comes toca la ciencia ficción y lo sensible con una maestría digna, logrando envolver al lector en lo que siente y piensa "Joan" pese a que cuando acaba el relato hay muchas preguntas por responder para el lector que precisa de todos los detalles para observar un relato coherente, ¿de donde viene exactamente? ¿Para que viene? ¿Por qué no puede partir? Es este breve relato, en el que se llega a desear poder echar una mano al protagonista, uno de esos que se te quedan grabados.
Y el siguiente relato que firma José Manuel Gómez-Pastrana López, "Alma Metalina", le va a la zaga al anterior. De la fusión de ciencia ficción y filosofía solo pueden salir grandes relatos o rotundos fracasos. Y sin duda alguna este se incluye entre los primeros. Una obra que invita a la reflexión en este mundo que poco a poco se mecaniza a la misma velocidad que se deshumaniza y donde quizás, la última esperanza de la humanidad está en el frío intelecto de las maquinas. Invito a leerlo y a meditar unos minutos.
"La Isla" de Miguel Díaz Fernández es uno de esos relatos que la primera vez que lo lees no sabes por donde cogerlo, la segunda vez crees entender algo hasta el último párrafo cuando te das cuenta que no has entendido nada, la tercera vez lo lees despacio y tratando de dar sentido a cada frase, a cada palabra, a cada punto... pero nada, la cuarta vez solo lees las líneas pares en la esperanza de descubrir el mensaje oculto, la quinta empiezas a creer que falta alguna página del libro, y la sexta... ¿quién tiene tanta paciencia? Pues yo y fue a la sexta vez cuando creo haber entendido algo. Si no llego a tener que hacer esta crítica me lo leo una sola vez por cumplir.
La terrible barrera de la incomprensión entre especies es presentada de manera magistral por Jesús Fernández de Zayas en su relato "Lo extra de lo intra", un relato de ciencia ficción donde una alienígena intenta poner sobre aviso a unos humanos acerca de un terrible peligro. Al acabar el relato el lector es participe de la terrible desilusión y derrota que impera.
En este Visiones el relato más amplio es el que nos presenta Miguel Angel Aijón, "El Trofeo", con cerca de treinta paginas en las que acudimos, correctamente llevados, al choque de dos culturas en un ambiente que recuerda el de los Conquistadores españoles en tierras americanas. Buena mezcolanza de acción y reflexión que acaba un tanto confusamente siendo el único fallo del relato.
Angel Gabriel Olivo Díaz consigue con su relato "No lo crean" llevar al lector de sorpresa en sorpresa hasta las últimas líneas en que todo se aclara. Uno se piensa volver a coger un avión después de leerlo. Es una muestra muy buena de lo fácil que es sorprender al lector con una historia breve, amena y con un final más que sorprendente.
"El planeta oculto" de Pablo Herranz Dieguez nos lleva de nuevo a la ciencia-ficción en estado puro, en un relato que une el misterio con la exploración planetaria. Con un estilo sencillo y claro narra las peripecias de una misión espacial en un planeta que a todas luces oculta un gran secreto, pero cual es ese secreto solo se desvelará al final y no del todo. Consigue que el lector desarrolle sus propias teorías acerca de lo que sucede, siendo estas cambiantes cada página que pasa.
Con "El Ornitomurio" de David Soriano Giménez se siente la frescura de la ciencia ficción y la capacidad de algunos autores de crear bonitas historias que dan que pensar en muy poco espacio. En este caso una "mascota" adoptada "por ley" enfrenta a un niño, aunque solo sea por un breve lapso de tiempo, a una terrible decisión. Relato con una lectura entre líneas a mi entender muy importante, ¿vamos hacia un mundo donde lo inútil puede llegar a condicionar nuestra existencia?
Josep Carles Laínez nos intenta llevar con "Templanza" a un mundo futuro en que el caos impera dentro de las personas hasta el punto de hacerlas dudar de todo, desde su matrimonio hasta su propia vida. Un relato duro de leer, en el que es fácil perderse y que precisa de toda nuestra atención para comprenderlo, aunque sea en lo más banal.
Por último Raúl Gonzalbez del Águila cierra este Visiones con su relato "Si te dicen que Caín..." en el que recomiendo leer la primera parte ojeando continuamente las indicaciones de la segunda, ya que sino la segunda parte pierde casi toda su gracia. Se nos presenta la doble visión, una "técnica", curiosamente la que viene del lado humano, y otra "sensible", la de la propia máquina, de un mismo proceso, el desarrollo de una IA -Inteligencia Artificial-. Un relato interesante, aunque en algún momento un poco complejo si no estamos atentos a la segunda parte.
Juan José Aroz cumple su palabra y nos presenta una antología con un poco de todo, hay cosas buenas y cosas malas. Es cosa del lector juzgar por si mismo, pero yo recomiendo no dejar pasar esta obra.
© Juan José Pérez-Pons Agudo 2000