El archivo de Nessus

RESEÑAS | COLUMNAS | ENTREVISTAS | ARTÍCULOS
Portada de Laberinto de muerte de Philip K. Dick
Valoración: 3 estrellas de 5

Plaza & Janés. Colección Mundos imaginarios. Barcelona 1999. Título original: A Maze of Death. Traducción: Carlos Gardini. 256 páginas. ISBN: 84-01-54099-2

CONTRAPORTADA

En un mundo llamado Delmak-O catorce colonos esperan instrucciones para iniciar un proyecto que desconocen. Cerca de la colonia se levanta un edificio que cada uno percibe de manera diferente y del que salen unos insectos mecánicos que los vigilan. Todo tiene aire de irrealidad, y un día empiezan a ocurrir extraños accidentes: a partir de entonces los colonos se sentirán como ratas en un laberinto de muerte.

Laberinto de muerte

Philip K. Dick

Colonos en un planeta lejano, un misterioso edificio poblado de extrañas criaturas, la creciente sensación de irrealidad y paranoia. Claramente se trata de una novela de Philip K. Dick.

por Mario Moreno Cortina

Hablar de los grandes consiste con frecuencia en reiterar lo obvio, y en el caso de Dick puede resultar cansino si el crítico no anda con cuidado. Cualquier comentario acerca de este escritor norteamericano ha de hacer referencia a su adicción a las drogas, su obsesión por el tiempo y la muerte y una extraordinaria cultura que sólo puede constituir sello de identidad en un país total y absolutamente ágrafo. Todos estos aspectos ya han sido suficientemente tratados por personas más preparadas que yo, particularmente por Vicente Verdú, autor del estupendo prólogo que acompaña a la novela. A nosotros sólo nos queda recordar que estamos ante una obra inédita del autor de El hombre en el castillo, Ubik, Los tres estigmas de Palmer Eldrich y, como no, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? También, si se nos permite, lamentar que Dick no naciera en la Francia del XIX o la Inglaterra de principios del XX.

Frente a tal elenco de clásicos de la mejor ciencia ficción, el título que hoy nos ocupa es una obra menor, desconocida hasta ahora en nuestro país. Menor por cuanto que no supone una novedad en la novelística del escritor californiano, especialmente para quien ya conoce ésta sobradamente, pero no en lo que atañe a su valor artístico.

Laberinto de muerte trata de la religión, y más concretamente de su aspecto más inquietante, el silencio de Dios y la soledad del creyente. La relación directa con la divinidad es uno de esos lugares comunes de la obra de Dick a que hacíamos referencia anteriormente.

Nos encontramos en una época futura en que ese silencio se ha roto. Dios ha entrado de nuevo en la historia y, al igual que en los tiempos bíblicos, se comunica con la Humanidad a través de misteriosas figuras como la del Caminante. Un personaje llamado Specktowsky, autor de Cómo me levanté de entre los muertos en mi tiempo libre y también usted puede hacerlo, es el profeta de la nueva religión. Nuevamente, Dick hace gala de un vicio literario típicamente anglosajón (que nadie tome esto como un reproche), ya cultivado por Carroll y Joyce en literatura y por Terry Gillian en cine: el del gusto por el retruécano, por lo estridente, por lo que se mueve a medio camino entre lo sublime y lo ridículo. Recordemos que en Sivainvi, la revelación de todo el complejo plan divino les es proporcionada a los protagonistas a través de una deleznable película de serie B realizada por un grupo de rock llamado Mamá Gansa. De la misma forma, el título del libro de Specktowsky junto con las citas que de él se dan, y toda la parafernalia que rodea a la religión pergeñada por Dick tienen todo el aire de las prédicas espectáculo de la televisión americana. Esta vulgarización de la religión constituye uno de los puntos más interesantes y a la vez más incómodos de la novela.

La historia comienza cuando un grupo de personas es llamado hasta un mundo llamado Delmak-O. Una fatal y sospechosa avería les deja totalmente aislados en la superficie del planeta, a merced de un misterioso asesino que va acabando con ellos uno por uno, en el más puro estilo de novela negra. Ha entrado en escena el otro gran protagonista de la novela de Dick y de la religión: el Destructor de Formas, la Muerte, aquella que separa las familias y vacía los palacios, que decían los autores de las Mil y Una Noches. Siguiendo mi costumbre, no revelaré el final, porque si en cualquier caso es jugar una mala pasada, en una novela de Dick puede ser motivo de asesinato. Sólo diré que el desenlace está a la altura de cualquier otro del autor.

El lector extraerá su propio provecho, enseñanza o mensaje de Laberinto de muerte. Yo sólo diré que es una novela interesante escrita por un autor excelente. La acción es en todo momento dinámica (Dick tenía muchos defectos, pero nunca el de resultar aburrido), los personajes están pintados con precisión y fuerza. Tan sólo le reprocharemos al maestro una cierta torpeza a la hora de narrar esa huida casi al final, muy al estilo de Hollywood.

Para quien no conoce aún a Dick es una buena forma de aproximarse a una obra difícil y compleja. Para el lector español curtido en ella, una oportunidad estupenda de rellenar un pequeño hueco en la estantería, junto a Una mirada a la oscuridad y Doctor Monedasangrienta.

OTRAS OBRAS DE PHILIP K. DICK

Su opinión:

Versión para imprimirVERSIÓN PARA IMPRIMIR

Boletín de informaciónSUSCRÍBASE A NUESTRO BOLETÍN

LAS MÁS LEÍDAS
Harry Potter y el cáliz de fuego de J.K. Rowling
Harry Potter y la piedra filosofal de J.K. Rowling
La larga huida del infierno de Marilyn Manson con Neil Strauss
Harry Potter y la cámara secreta de J.K. Rowling
Harry Potter y el prisionero de Azkaban de J.K. Rowling
La fiesta del Chivo de Mario Vargas Llosa

NOVEDADES EN LA PÁGINA
El señor Mee de Andrew Crumey
Grupo abeliano de Cid Cabido
El técnico de sonido de Marcel Beyer
Dioses menores de Terry Pratchett
Baudolino de Umberto Eco
Estrella doble de Robert Heinlein
Drácula desencadenado de Brian W. Aldiss
La estación de la calle Perdido de China Miéville

PRINCIPAL | RESEÑAS | COLUMNAS | ENTREVISTAS | ARTÍCULOS