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Portada de Anonymous Rex de Eric Garcia
Valoración: 3 estrellas de 5

Editorial Planeta. Barcelona. 2000. Título original: Anonymus rex. PVP: 2.600 pesetas. ISBN: 84-08-03587-8

Anonymous Rex

Eric Garcia

Un detective que es realmente un dinosaurio en una trama de investigaciones con todos los tópicos del género negro aderezados con un poco de albahaca.

por Xavier Riesco Riquelme

Éste es un caso extraño. El tener una novela de detectives en la cual el protagonista es un velociraptor indica claramente cual es el grado de permeabilidad que tiene el género negro. La inclusión de elementos tomados del fantástico, el terror o de la ciencia ficción dentro de la estructura del género detectivesco en cualquiera de los medios en los que se produce es una actividad ampliamente practicada; baste ver como evoluciona la buddy movie de policías: poli con compañero negro, poli con compañero homosexual, poli con compañero ........ (poner minoría étnica a elegir) o poli con compañero alienígena.

Pues los mismos recursos para el sidekick de las películas de "colegas"se han aplicado a las historias de detectives solitarios, y algunos otros más: policías vampiros, extraterrestres, cyborgs... Evidentemente esta novela no esta escrita completamente en serio ni mucho menos, porque es difícil compaginar los elementos básicos sin que chirríen. Pero si está escrita de acuerdo con la formula más básica de la historia de detectives: investigador en horas bajas adicto a sustancias embriagantes + compañero muerto en misterioso accidente + corrupción de altas personalidades + femme fatale = Anonymus Rex.

La gracia de esta novela se da en cada una de las características de los apartados anteriores. Para empezar, la droga de nuestro investigador es la albahaca y demás hierbas, (para el metabolismo de un dinosaurio de Eric García una ensalada es asunto del Departamento de Narcóticos). El compañero muerto es intrascendente, pero el asunto de corrupción que ocupa la novela es una especie de gran broma acerca de lo que podría pasar si los dinosaurios intentaran devolverle la pelota a Michael Crichton. Y la femme fatale, es una humana que consigue durante un cierto tiempo trastocar toda la visión del mundo de este investigador y su relación respecto a los odiosos primates superiores con los que comparte el mundo su especie (porque ésta lo permite, claro está). Aparte de los sucesivos problemas que le plantea a nuestro héroe su disfraz, que tiene a bien molestar en los momentos más inoportunos (sean de acción o... románticos).

La historia, tal y como la cuenta el protagonista es la típica: este detective reptilesco, miembro de una especie que convive secretamente con los humanos, recibe el encargo de investigar el incendio de un club nocturno regentado por un dinosaurio. A las cuatro páginas de llegar al lugar del suceso empieza a relacionar este encargo con el caso particular que le obsesiona y en el que murió su compañero hace tiempo. (Supongo que cualquier parecido con ¿Quién engañó a Roger Rabbit? es puramente fortuito. O no). García explora humorísticamente, entre otras cosas, la relación de esta especie oculta con sus compañeros de planeta y a su vez las relaciones entre las diferentes especies de dinosaurios que constituyen esa criptoespecie heredera de los gigantes que una vez pisaron la tierra. Especialmente memorable es la escena (casi al final) en la que nuestro investigador asiste a una reunión del Consejo que gobierna los asuntos de los dinosaurios, o la alarma de este investigador ante los hospitales (si no puede oler más que antisépticos le parece que se ha quedado ciego), o los diversos oficios empleados por los dinosaurios en activo (¿o es que alguien cree de verdad que las galerías de arte sirven para vender arte?).

Lamentablemente, pese a todo lo dicho anteriormente, en muchos aspectos, la novela no pasa de ser más que una idea con gracia competentemente bien escrita que está salpicada aquí y allá de detalles humorísticos y de un cierto ingenio. Pero en esto mismo consiste el mérito de Eric García, pues la perspectiva de realizar una novela con una estructura como esta y hacer que el lector suspenda la incredulidad el tiempo suficiente como para que ésta cumpla su cometido sin dejar espacio como para que lo surrealista de los elementos implicados aniquilen la idea básica es un logro no del todo desdeñable, mejores ideas se han ido al traste debido a peores ejecuciones de la misma.

A mi entender, el truco básico de esta novela, lo que hace que funcione en cierto grado es el uso de García de uno de los recursos más viejos del género detectivesco: la voz del narrador. García narra su historia mediante el protagonista y el arquetípico uso de la ironía y el cinismo de detective es un elemento que sin llegar a ser demasiado ingenioso funciona lo bastante bien como para entretener al lector y permitir que funcione el juego, haciendo borrosas las fronteras entre lo imposible y lo posible mientras está en acción ese recurso.

El otro recurso interno de la novela es el disfraz. Este viene en dos modalidades: una interna al género, las cosas en las novelas de investigación no pueden ser lo que parece, porque si no no habría historia que contar ni secreto que descubrir. La otra modalidad de disfraz pertenece más al fantástico: una especie diferente a la humana convive con esta gracias a ingeniosos disfraces y a la estupidez de los humanos que no son capaces de percibir más allá de las apariencias.

La gracia está cuando a nuestro protagonista le ocurre exactamente lo mismo en el transcurso de su investigación, las cosas no son lo que parecen (disfraz detectivesco) y las personas tampoco (disfraz fantástico). De hecho, un par de veces en la novela, García emplea la percepción del otro, la alteridad en su modalidad fantástica, para sacudir las expectativas de su protagonista, jugando con el disfraz dentro del disfraz y así sucesivamente...

Lamentablemente, me temo, no ocurre lo mismo con las expectativas del lector. En mi caso, encontré particularmente irritante uno de estos casos en la novela: habiendo sacudido las reglas internas que el propio autor de la narración había construido, tiene que volverse atrás en una revelación específica para volver a encarrilar al personaje dentro de la estructura "moral" de ese mundo de ficción que García ha elaborado.

Pero bueno, nada es perfecto y cualquier lector que no pretenda más que lo que la novela ofrece (humor, acción, asesinatos sin resolver y misteriosos planes criminales que atentan contra la moralidad, la biología y el sentido común) encontrará en esta novela, al menos, la forma de pasar un buen rato y herirse con la comicidad de algunas situaciones y escenas mientras sigue de cerca las aventuras de Vincent Rubio, investigador privado dotado de ingenio, labia y una buena cola.

Xavier Riesco Riquelme (Mbandaka, 1972) es estudiante de filología inglesa. Realiza reseñas de libros para diversos medios y colabora habitualmente con El archivo de Nessus. Ha escrito algunos cuentos, muy buenos y originales, pero es demasiado vago para intentar nada más largo.

Su opinión:

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