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Portada de Diálogos con Leucó de Cesare Pavese
Valoración: 4 estrellas de 5

Tusquets Editores. Barcelona. Febrero 2001. Título original: Dialoghi con Leucò (1947). Traducción: Esther Benitez. 214 páginas. ISBN: 84-8310-727-9.

CONTRAPORTADA

Cesare Pavese consideraba Diálogos con Leucó, publicado en 1947, uno de sus libros más queridos, tal vez su obra más importante y duradera. En ella refleja su profundo interés por el mito, sus símbolos y su dimensión antropológica y psicoanalítica.
Diálogos con Leucó lo componen veintiséis diálogos breves y llenos de tensión, en los que dioses y héroes de la Grecia clásica (de Edipo y Tiresias a Calipso y Odiseo, de Eros y Tánatos a Aquiles y Patroclo) son invitados a discutir la relación entre el hombre y la naturaleza, el carácter inevitable del destino, la necesidad del dolor y la irrevocable condena de la muerte. Para Pavese todo lo real tiene una representación simbólica, y en estos diálogos nos muestra, con una gran carga emotiva y lírica, la vulnerabilidad humana. Sin embargo, no pierde la esperanza y como dice uno de los dos cazadores en "El hombre lobo": "Hay una paz más allá de la muerte. Una suerte común. Importa a los vivos, importa al lobo que hay en todos nosotros. Nos tocó matarlo. Sigamos al menos la costumbre, y dejemos el insulto a los dioses. Tornaremos a casa con las manos limpias".

Diálogos con Leucó

Cesare Pavese

Dioses, héroes y hombres deambulan por las páginas de estos diálogos breves y hermosos en los que se entremezclan pasado, futuro, destino y rebeldía. Cesare Pavese devuelva la vida a los mitos para que la interacción entre ellos le ayude a comentar la condición humana.

por Pedro Jorge Romero

Luciano en sus diálogos mostraba lo ridículo de los dioses, sus mezquindades cotidianas, lo estúpido y falso de sus pretensiones, la mugre tras la excelsa fachada del Olimpo. No era de extrañar. Se escribieron en una época de liberación, justo después de haber descubierto que los dioses no tenían nada que decir ni decidir, que el destino pertenecía sólo a los humanos.

Aunque ese destino consistiese en volver a situar a los dioses en su altar.

Los diálogos de Cesare Pavese tienen un carácter muy diferente. Parecen escritos desde un mayor escepticismo, sabiendo que todo derrocamiento de los dioses es ilusorio, que la batalla, aunque se gane, se pierde siempre. Son textos crepusculares, que relatan escenas lejos de los momentos de gloria, cuando ha pasado la época de las heroicidades. Teseo, por ejemplo, en su intervención ya ha matado al Minotauro y acaba de cometer la traición de abandonar a Ariadna. Y Jasón rememora como anciano su tumultuosa relación con Medea. En el segundo de los diálogos, "La quimera", el que otrora fuese héroe se arrepiente de haber matado monstruos y llama ahora a los dioses a medirse con él.

El destino y la memoria son dos temas obsesivos en estos diálogos. Reaparecen continuamente y es raro el personaje que no hace referencia a ellos en algún momento. Los dos están descritos como elementos que confieren humanidad. Los dioses no conocen la memoria y los hombres son capaces de convertir el destino en recuerdo. El orden legislativo, por haber sido establecido por Zeus, pero inhumano, por haber sido establecido por Zeus, de las cosas destruye en ocasiones la sensación de tener una vida. Así se lamenta Edipo, ciego y huido de Tebas, que "cualquier cosa que haga es destino" y lamenta la suerte que le convirtió en rey.

El destino sobre todo entendido como la muerte. Muchos de los personajes han muerto o están a punto de hacerlo. Lo inevitable de la muerte, los rituales que pueden garantizar la resurrección, la misma muerte de los dioses o de las cosas permea también estos diálogos.

Y hay, empero, rebeldía. Después de todo, reconocer la existencia de los dioses, aceptar el destino que imponen, no impide la protesta. Contemplando las hogueras encendidas y hablando de sacrificios humanos, un hijo comenta: "¿Qué necesidad tienen de que se queme gente viva?". A lo que el padre contesta: "Si no fueran así, no serían dioses. ¿Cómo quieres que pase el tiempo quien no trabaja? Cuando no había amos y se vivía con justicia, era preciso matar de vez en cuando a alguien para que disfrutaran. Son así. Pero en nuestros tiempos, ya no lo necesitan. Somos tantos los que vivimos mal, que les basta mirarnos."

Diálogos con Leucó son pequeñas reflexiones sobre la condición humana, alegre y fugaz, breve e intensa, escritas cuando el orden ha quedado reestablecido y se siente su poder. El mundo ya es viejo y la memoria pesa. Son textos tranquilos, introspectivos y, ante todo, hermosos. Y también, justos, pues el mendigo que escucha la triste narración de Edipo no puede por menos que responderle que al menos él fue rey.

Pedro Jorge Romero (Arrecife, 1967) es licenciado en física, pero realmente se dedica a traducir, a la programación web y a escribir ocasionalmente. Ediciones B ha publicado recientemente su primera novela, El otoño de las estrellas, escrita en colaboración con Miquel Barceló.

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