Internet ha cambiado muchas cosas, pero ¿cambiará también la red de redes las leyes? ¿Ha dejado de tener aplicabilidad la legislación actual ante un fenómeno que traspasa las fronteras nacionales? Es más, ¿resistirá el concepto de estado ante el ataque de Internet?
por Alejandro Padín
El Profesor Muñoz Machado entra con este libro uno de los campos de batalla dialéctica que con cada vez más frecuencia vamos a poder contemplar en los próximos meses y, quizá, años. Se trata de la pugna entre aquéllos que opinan que internet no es más que un nuevo medio de comunicación, sin mayor trascendencia, y aquellos otros que defienden que el fenómeno internet ha venido a terminar con los conceptos tradicionales de Estado y Ordenamiento Jurídico.
Interesante pugna en la que, sin duda, habrá que tomar partido tarde o temprano. Es recomendable para cualquiera pararse a pensar dos minutos en qué forma su vida ha cambiado desde la llegada de internet. ¿Hay cosas que ya no hacemos y antes hacíamos? (ir al banco, ir a tiendas de discos, librerías...); ¿encontramos mayor facilidad para preparar nuestro ocio? (entradas para espectáculos, billetes de avión o tren, hoteles...); ¿hemos dejado de escribir cartas o llamar tanto a nuestros amigos? (les saludamos por correo electrónico desde el trabajo...).
Si la respuesta a cualquiera de esas preguntas es afirmativa, es evidente que internet nos ha cambiado la vida. Y probablemente ni nos imaginamos hasta qué punto. Cuando cada una de esas decisiones individuales toma dimensión macroeconómica las consecuencias para la estructura social, económica, política y cultural de un país pueden ser incalculables.
Pero no vamos a exagerar. Es cierto que internet supone un cambio, a veces importante, y a menudo para mejor, en los hábitos de muchos de nosotros, pero todavía tenemos que enfrentarnos a la vida diaria con las herramientas tradicionales. Quizá cambie, tendremos que ir adaptándonos.
El Profesor Muñoz Machado se enfrenta a este dilema, y lo hace analizando algunas de las instituciones tradicionales para ver en qué medida internet las ha cambiado, las está cambiando o las puede llegar a cambiar. Ideas como el Estado, la organización política, la estructura social de un estado... cuestiones cuya respuesta es de fundamental importancia para planificar y llevar a cabo lo que será la sociedad del futuro. Sin respuesta a estos interrogantes no podremos llegar a la construir ciudades en el espacio, ni emplazamientos habitados en Marte. Se trata de la ingeniería social, tanto o más importante que la aeronáutica o la espacial a la hora de planificar el futuro. Se trata de someter a un profundo examen el esquema tradicional de "todo" y ver hasta qué punto será aplicable a la sociedad de la información.
¿Cuál es la respuesta que daremos a esta pregunta? Probablemente el Futuro nunca dependerá de lo que vayamos a contestar nosotros, pero sí pondrá la base para lo que se vaya decidiendo. Internet será un estado algún día. O puede que no.
© Alejandro Padín 2001
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