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Kalpa imperial
Angélica Gorodischer La historia de El Imperio Más Vasta que Nunca Existió, narrada en una serie de cuentos por Angélica Gorodischer, conforma una de los retratos más fascinantes que ha dado la literatura fantástica en español. Kalpa imperial es un libro considerado como una de las obras más importantes del género fantástico en español. Es al mismo tiempo muy maduro y muy adolescente. Para especificar, es contradictorio (que no es un juicio negativo). Y es tan contradictorio que subvierte la consideración de los adjetivos que he empleado al principio: “maduro” y “adolescente”. Normalmente se considera que una obra es mejor cuanto más abunda del primer adjetivo y cuanto menos del segundo. La paradoja de Kalpa Imperial es precisamente que lo “adolescente” rescata el tedio del narrador “maduro”, y lo “maduro” a veces (como se supone que debe ser) rescata al narrador adolescente. Lo que quiero decir es que Kalpa imperial es un libro que, indistintamente del fragmento, siempre tiene un mismo narrador, una misma voz independientemente del personaje adjudicado y del uso de la tercera persona. Eso en determinadas obras se considera un fallo de principiante, “adolescente”, pero la maravilla de Kalpa imperial está, a mi juicio, que esa voz eternamente presente e inmutable funciona. Los personajes entablan diálogos, sí. Pero el que sea la misma voz la que parezca hablar o contestar, ya sean guías de caravanas y jóvenes rapaces o maduras emperatrices y narradores de cuentos o narradores de cuentos que hacen preguntas retóricas a la multitud y se responden a sí mismos, no crea un efecto que rompa la ilusión a conseguir, sino que la refuerza mediante el dialogo (quizás) platónico de preguntas y respuestas tramposas pero intencionadas. En Kalpa imperiall la única voz que se oye siempre es la de Kalpa Imperial. Y eso es un logro. Inténtelo hacer usted mismo, lector, y no creo que le salga tan bien como a Angélica Gorodischer: pese a una forma aparentemente fija e inmutable, el libro culebrea, se retuerce y se desentiende de lo dicho anteriormente para poder contar las pequeñas y grandes historias. así funciona el Imperio Mas Vasto que Nunca Existió. Por otra parte, sin atender a la voz ¿Cómo definir Kalpa Imperial? Si me pusiera pedante (que reconozco que me sale fácilmente a pesar de mis intentos por evitarlo) diría que Kalpa imperial tiene algo como si Gibbons hubiese escrito Auge y Caída de Camelot, a veces un pequeño eco como si Calvino hubiese incluido el Berlín de la Bauhaus entre sus Ciudades invisibles o Borges (referencia obligada cada vez que se habla de un escritor argentino, lo sé, pero espero me perdonen el tópico) hubiese empezado a describir la tradición oral de Uqbar mediante cuentos. Pero supongo que nada de eso describe acertadamente los relatos de Kalpa imperial, que en realidad no tienen más conexión entre sí que la anteriormente descrita: la voz es siempre la misma. La adolescencia y la madurez tienen otro tipo de referente muy curioso: la del lector. Yo en este caso. Leí la primera edición de Kalpa imperial hace mucho tiempo (hace ya diez años), y aunque me gustó no entendí a que tanto revuelo, especialmente con relatos como “Así es el Sur”. Supongo que entonces lo aparentemente “maduro” no le gusto a mi yo más adolescente. Hoy sin embargo, me gusta bastante más “Así es el Sur”, y supongo que es porque lo “adolescente” atrae más a mi yo más “maduro” (no mas sabio ni más inteligente, sólo más viejo). Así que he tenido que esperar diez años a que me guste un cuento. Comparado con otras cosas no es un mal trato. Otros cuentos siguen funcionando tan bien o tan mal como la primera vez. Afortunadamente como lector parece que la mayoría funcionan bien y algunos, como el mencionado anteriormente mejoran. De tal suerte, “El fin de una dinastía o Historia Natural de los Hurones” tiene ahora un componente más socarrón que melancólico y por eso mismo mejora. “Acerca de ciudades que crecen descontroladamente” añade un poco de reflexión sobre la naturaleza orgánica de la historia, y el mito de la creación del mundo en “La vieja ruta del incienso” contado como la guerra de Troya con figuras holliwoodianas me parece ahora más interesante que la primera vez que lo leí. Sin embargo, en el trato con el pasado se pierden otras cosas, como “Retrato del Emperador” y “Sitio, batalla y victoria de Selimagud”, cuentos que recordaba con cariño y ahora me decepcionan un poquito. Pero bueno, tampoco está tan mal. Lo he disfrutado volviendo a leerlo. Así que supongo que lo disfrutará cualquiera que lo lea por primera vez. Y si no le gusta mucho, puede esperar diez años. Aunque, claro, también conozco un caso exactamente inverso al mío, de un lector cuya valoración se depreció con la segunda lectura diez años después. Pero esto tampoco quiere decir nada. Después de todo, sólo es literatura. © Xavier Riesco Riquelme 2001 Xavier Riesco Riquelme (Mbandaka, 1972) es estudiante de filología inglesa. Realiza reseñas de libros para diversos medios y colabora habitualmente con El archivo de Nessus. Ha escrito algunos cuentos, muy buenos y originales, pero es demasiado vago para intentar nada más largo.
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