La Daga
Philip Pullman
Ediciones B. Barcelona. Abril 2001. Título original: The Subtle Knife (1997). Traducción: Dolors Gallart. 283 Páginas. PVP: 1.700 pesetas (10,22 € ). ISBN: 84-406-8409-6
Valoración: 3
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Un asesinato a sangre fría es el punto de partida para La Daga, segunda parte de la trilogía que dio comienzo en Luces del Norte, en la cual sus dos jóvenes protagonistas pasarán de un mundo conocido a otro aparentemente igual, pero al mismo tiempo muy diferente al de su procedencia.

por Gerard Sánchez

Fue Julio Verne en su novela Dos años de vacaciones, uno de los primeros escritores que mediante un primer capítulo cargado de tensión, captaba la atención del lector. Más adelante se vería obligado a guiarlo hasta el verdadero inicio de la narración, pero al menos ya había conseguido lo más difícil: introducir al lector en la historia. En La Daga se usa exactamente el mismo recurso que en la novela de Verne, solo que no funciona tan bien como debiera, y a pesar del magnetismo inicial que llega a provocar éste, se va perdiendo todo el interés a medida que va avanzando la trama principal. ¿A que se debe este hecho? Simplemente a que La Daga es una especie de puente entre Luces del norte y El Catalejo Lacado (primer y tercer libro de la trilogía de la Materia oscura) y como libro de transición que es, esta por debajo del buen nivel literario que por ejemplo encontrábamos en Luces del Norte, por lo que en este caso no hay recurso que valga.

Will es un chico de unos doce años que se ve obligado a cometer un asesinato con el fin de proteger a su madre. A partir de aquí y armado solo con su valor y una madurez impropia de un joven de su edad debe emprender una larga odisea en busca de su padre, explorador desaparecido en una expedición hacía el norte, tal vez la única persona capaz de ayudarle. Durante el camino que le llevará a mundos muy diferentes al de su procedencia, se encontrará con Lyra, la protagonista de Luces del Norte, perdida en un mundo nuevo para ella en busca de venganza.

En La Daga volvemos a reencontrarnos con la mayor parte de los personajes del primer libro, la joven e intrépida Lyra y su inseparable Pantalaimon, el experimentado aventurero Lee Scoresby , el perverso y calculador Lord Asriel..., siendo la historia, a pesar de la aparición de un nuevo e interesante personaje como es Will, totalmente dependiente de este. Pullman reemprende las aventuras de Lyra y compañía sin ningún tipo de resumen explicativo de los hechos acaecidos en Luces del Norte, por lo que se hace necesaria su lectura para al menos sentir un mínimo interés por la trama, toda ella complicada, ya que por ejemplo: “daimonion” ( una especie de pokemons con conciencia humana ), un término aparentemente simple, muy usado por Pullman en la primera parte de la trilogía, evoluciona en La Daga hacía un dualismo antropológico parecido en complejidad al descrito por Platón en sus diálogos, complejidad solo comprensible mediante la introducción a este termino que ofrece el primer libro.

Como ya he dicho antes La Daga es un libro de transición, sin el cual no sería posible finalizar de forma satisfactoria la trilogía, cuya historia a pesar de ser interesante se podría haber narrado en poco más de cien páginas, siendo prescindibles las casi trescientas páginas que forman el libro. En este aspecto es donde recae el mayor defecto de la obra de Pullman, ya que desde el segundo capítulo hasta el octavo (unas cien páginas) la lectura del libro se convierte en un tormento, en el cual el autor da vueltas y más vueltas al mismo tema sin aportar nada a la trama principal. Sólo los lectores más pacientes serán capaces de superar la barrera del capítulo ocho, tras la cual la historia recupera el atractivo que tenía en Luces del Norte y que hasta el momento había perdido en La Daga; convirtiéndose por fin en una buena novela de fantasía la cual culmina en un excelente final cuya repercusión obligará al sufrido lector a adquirir el último libro de la trilogía muy a su pesar. Si Julio Verne era especialista en sugestionar el interés del lector en el comienzo de sus libros, creo poder afirmar que Pullman lo es en el final de los suyos.