El espíritu de la Navidad y otras historias navideñas
Connie Willis
La factoría de ideas. Madrid. Diciembre 2000. Título original: Miracle and other Christmas stories (1999). Traducción: Domingo Santos. 304 páginas. ISBN: 84-8421-234-3.
Valoración: 2.5
Impreso de http://www.archivodenessus.com/rese/0340/

Connie Willis nos presenta una recopilación de relatos con el tema común de la Navidad. Pero aunque pueden apreciarse la agudeza narrativa y la inteligencia habituales de esta autora, parece que han quedado un poco empañadas por cierta tendencia al sermón.

por Xavier Riesco Riquelme

Me pregunto qué es lo que me falta en este libro. Contemos. Es un libro de Connie Willis. De historias de Navidad en muchos registros: comedia romántica, viaje espiritual, revelación, invasión extraterrestre, crímenes a resolver por detectives pedantes y algún que otro cuento de castigo sobre el “Espíritu de la Navidad”. Entonces, ¿por qué no me gusta?. Posiblemente porque no me gusta la Navidad, pero no es exactamente eso.

La culpa de que no me guste este libro es de Frank Capra.

Willis es una autora que respeto mucho. Que sabe moverse con soltura cuando la situación lo exige, que sabe hacer reír y sabe hacer que el lector se estremezca cuando debe. Pero no le aguanto a nadie una introducción y un cuento completo poniendo a parir Qué bello es vivir. Sí, no me gusta la Navidad pero me gusta Qué bello es vivir, soy de esos.

Por tanto, si la mejor baza de un volumen de historias navideñas consiste en sermonear al lector por pertenecer a una mayoría ignorante que no comprende la superioridad de una película como De ilusión también se vive frente a Qué bello es vivir, no me extraña que me irrite, lo mismo que la autora reconoce que le irrita la película de Capra. Sé que es paradójico, que argumente que no me gusta un libro por motivos cinematográficos, pero opiniones más fuertes se han sostenido con argumentos más débiles. Como lector, estaría un poco mejor predispuesto si hubiésemos dejado a Capra en paz.

Una vez hecha la confesión sobre prejuicios, propios y ajenos, entro en materia. El mejor cuento de Willis sobre la Navidad en este volumen es, para mi gusto, “Epifanía”. Willis entra aquí directamente en el terreno de la fe, y la fe es la que mueve la historia de un sacerdote que oye una llamada que no puede ignorar. Es probable que a mi educación católica le haga gracia la aventura espiritual de los protagonistas como una búsqueda ciega basada en signos vacíos y portentos inexistentes. La fe de los tres protagonistas es muy diferente entre sí, incluyendo al viejo ateo amigo del mencionado protagonista con órdenes tanto religiosas como en el sentido de “imperativos”. Poco a poco el cuento se mueve en una zona de nadie entre lo ridículo (confesado por los propios protagonistas que se encuentran haciendo cosas sin una imagen clara de por qué), y lo misterioso. El mérito es que el cuento no concluye, pero al lector se le hace partícipe al final de esa Epifanía que es el motor de la narración.

Lamentablemente el terreno de la Navidad es resbaladizo porque los autores siempre están tentados de manipular al lector o receptor de la historia agregándole ingentes cantidades de patetismo, como la propia Willis admite. Quizás sea esa la razón por la cual “Posada”, un cuanto acerca de viajeros perdidos no termine de convencerme, aunque Willis denuncie cierto cinismo por parte de las autoridades religiosas en franca oposición a la caridad que predican; o convierta a dos personajes muy especiales en algo más humano. No termina de encajar bien.

La premisa de “Boletín de noticias” es mucho más divertida. Partiendo del tópico, el descubrimiento gradual por parte de dos personajes de que una invasión alienígena está en marcha porque observan cambios en el comportamiento de sus amigos y familiares. La gracia está en que la gente se empieza a comportar de manera más inteligente, amable y comprensiva con sus semejantes. Y nada más, ésa es toda la gracia, aunque está medianamente bien llevada.

La categoría de cuentos “ominosos”, por usar la expresión de uno de los personajes, es a la que pertenecen “El poni” y “En la tienda de juguetes de Coppelius”. En ambos se habla de la relación entre el deseo y lo que se obtiene desde el punto de vista de una narrativa fantástica. “El poni” es un cuento que funciona gracias a una estructura abierta, pero no lo suficiente como para que haga una impresión verdadera en el lector; mientras que “En la tienda de juguetes de Coppelius” Willis tiene que hacer algo que no sabe para que éste funcione: crear un personaje que sea un perfecto bastardo para que sea castigado por mano de una intervención sobrenatural que se ampara en el principio de la Navidad como festividad infantil. A Willis le concedo mano para determinados caracteres, pero éste no es el caso, ni tampoco me entusiasman los niños per se como víctimas inocentes de las manipulaciones de adultos poco escrupulosos en este caso. La vía sensible, supongo, para los cuentos de Navidad.

“Adaptación” es el homenaje dickensiano que no podía faltar. Una historia sobre el espíritu dehumanizado y comercial de Navidades Presentes comparadas con el de las Navidades Pasadas. Aquí hay algo de la forma que le dio su fama a Willis de llevar sus narraciónes pero no lo suficiente como para que el resultado aspire muy alto. “La garra del gato” es bastante más entretenido; una parodia poirotesca de las narraciones de Agatha Christie en clave de humor ecologista con toques de ciencia ficción, más entretenido que el anterior.

Si he empezado por el último relato del libro, “Epifanía”, terminaré entonces con el primero, justo el orden inverso de preferencia. “Milagro” es la historia que menos me gusta del volumen, porque lleva aparejada la misma irritación personal que la introducción. Una historia sobre la Navidad, Santa Claus y películas para regalar. Aquí es donde hay elementos que recuerdan al Connie Willis de Remake, Por no mencionar al perro y Oveja mansa, ese tono de comedia romántica que le da tan buenos resultados y le permite tratar muchos temas con una cierta ironía.

Pero me temo que cuando Willis supedita esa estructura a la intención de iluminar al lector más que de entretenerlo, el resultado se encuentra, en mi caso, exactamente en el polo opuesto de lo que pretende. Lamentablemente, era el primer relato, así que es probable que el libro sea mejor de lo que yo creo si observamos que mis preferencias son inversas al orden de éstos. Puede que poco a poco, durante la lectura, me haya hecho cambiar lo suficiente como para que me guste el último relato porque gradualmente en realidad me he ido olvidando de mis prejuicios generados por las primeras páginas. Me gustaría creer eso.

Y también me gustaría creer en los Reyes Magos, pero así es la vida.

Xavier Riesco Riquelme (Mbandaka, 1972) es estudiante de filología inglesa. Realiza reseñas de libros para diversos medios y colabora habitualmente con El archivo de Nessus. Ha escrito algunos cuentos, muy buenos y originales, pero es demasiado vago para intentar nada más largo.

Xavier Riesco Riquelme (Mbandaka, 1972) es estudiante de filología inglesa. Realiza reseñas de libros para diversos medios y colabora habitualmente con El archivo de Nessus. Ha escrito algunos cuentos, muy buenos y originales, pero es demasiado vago para intentar nada más largo.