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El Otro
Thomas Tryon Thomas Tryon se retiró de la interpretación y compuso una esta inquietante historia que juega con las identidades cruzadas y las tragedias familiares. Una novela inolvidable que supuso un punto de partida para toda una forma literaria. Ésta es posiblemente una de esas historias que escapan a su propia concepción. Este texto –vamos a ponernos académicos- es imposible de eludir, de evitar una vez que aparece. Uno puede no haber leído jamás esta novela, de hecho no saber que existe y empezar a leerla y darse cuenta de que, extrañamente, está uno en territorio familiar. Tan familiar que me sería posible hacer una disertación sobre esta novela y la alta crítica francesa moderna y el concepto de alteridad en la historia de la literatura. Pero no quiero aburrir demasiado al sufrido lector de la reseña, así que intentaré ir mas o menos al grano. ¿Por qué es familiar? Posiblemente por que El Otro sea un arquetipo –vamos a ponernos jungianos- por derecho propio que ha estado siempre merodeando los bordes de la percepción humana –como en el caso del Horla de Maupassant- sin que haya llegado jamás a encarnarse perfectamente hasta que repentinamente adquiere cuerpo, voluntad y derecho propio como entidad paradójica: aquello que se define como lo que no es. Lo Otro. La introducción a esta novela es la siguiente: Niles vive en una pequeña ciudad norteamericana a finales de la primera mitad del siglo XX. Niles es un chico inteligente, despierto, guapo y amable. La familia de Niles pasa por tiempos muy duros, desgracias físicas (la muerte del padre o la del primo al principio de la novela) y espirituales (el estado de postración de la madre, reclusa en su propio cuarto). Niles tiene un hermano gemelo exactamente igual que él que también es inteligente, despierto y perverso. En la frase anterior he introducido una pista sobre la estructura de la novela usando una estructura sintáctica ambigua (o quizás aparentemente paradójica). Bueno me temo que de hecho en la frase anterior ya he destripado toda la novela, pero eso es lo que pasa cuando uno entra en terreno familiar: no hay verdaderas sorpresas, sólo la sensación de inminente tragedia que la novela de Tryon describe de modo apropiadamente agobiante la lenta progresión desde el inicio hasta el inevitable final. La estructura de la novela también es ambigua –vamos a podernos todorovianos- en la tradición de Otra vuelta de tuerca. Por eso, quizás, el “palabro” (no de mi gusto, ¿qué tiene de malo “terror psicológico”?) de la portada: “psicoterror”. ¿Dónde transcurre la acción de la novela? ¿En el espíritu o en la mente de los personajes? La gracia, aunque sea terreno familiar, está en no estar seguro. ¿Está el lector ante literatura victoriana de fantasmas pasada por el tamiz de la percepción moderna, la literatura posterior a los modernistas, o ante una obra moderna que hecha mano de la tradición del cuanto de fantasmas o de horror inglés para sus propios fines? En mi opinión, ambas cosas, porque mientras hay un cierto realismo literario al mismo tiempo hay un uso de un “stream of conciousness” necesario para la descripción interna de los personajes. De hecho, los propios personajes usan una técnica mental que recuerda a esta otra técnica como juego: la libre asociación de conceptos. Y es un juego peligroso, posiblemente parte de la raíz del mal que la abuela de Niles percibe aún sin estar segura ella misma si este mal es mental o espiritual, percibiéndolo pero no pudiendo hacer nada por evitarlo, trasladándolo a sus propias coordenadas mentales de emigrante rusa en América. Parte de la tragedia está, por supuesto, en que alguien sospeche pero no pueda hacer nada ¿no? Especialmente si es el lector. Ésa es la diferencia entre “tragedia” y “catástrofe”: La percepción humana de la desgracia y sus causas nos da la tragedia. Lo que nos lleva de vuelta al principio cuando digo que El Otro es un arquetipo que “que a estado siempre merodeando los bordes de la percepción humana”. En esta novela la percepción juega un papel importante, ya sea por el “juego” que la abuela enseña a los nietos, basado en la percepción, como en las partes que nos permiten ver como funciona la percepción de la realidad de los dos Niles de la novela (uno narrador de sí mismo y otro narrado) o como funciona la del lector, intentando continuamente hacer que las piezas encajen. Y encajan, pero que la novela sea terreno familiar no significa que no deban hacerlo sin alguna sorpresa… que no lo será tal en muchas ocasiones, pero eso no importa. Posiblemente el que el lector adivine (o recuerde –vamos a ponernos platónicos) el final no es ningún demérito. Es simplemente que es una de esas Historias. El Otro es, en suma, una novela a rescatar del olvido como dice la solapa de esta edición, aunque la misma editorial parezca intentar aprovechar una cierta aura de “malditismo” (“escritor extrañamente olvidado”) para dotar a la obra de atractivo… innecesario. El Otro es siempre ineludible, así que no le hacen falta presentaciones ni anuncios. Está ahí. Cualquiera que tenga un hermano (o varios) lo sabe. Aunque agradezco la oportunidad de poder leer la novela en una edición moderna, eso sí. © Xavier Riesco Riquelme 2001 Xavier Riesco Riquelme (Mbandaka, 1972) es estudiante de filología inglesa. Realiza reseñas de libros para diversos medios y colabora habitualmente con El archivo de Nessus. Ha escrito algunos cuentos, muy buenos y originales, pero es demasiado vago para intentar nada más largo.
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