Una antología de relatos fantásticos que pretende situarse como un estímulo más a los escritores de los géneros más alejados del realismo clásico.
por Xavier Riesco Riquelme
A un precio asequible, con una presentación sobria pero eficiente y con muy buenas intenciones es como se presenta este libro de narrativas fantásticas españolas de la Colección Albemuth. Todo ello muy bien indicado en la introducción de Raul David Gonzálvez del Águila.
Este libro tiene una virtud muy curiosa, a diferencia de otras empresas editoriales de este mismo plumaje: sabe perfectamente cuál es su lugar. Del Águila cita la “competencia” (Artifex, Espiral) y añade que este volumen no es competencia, sino un intento de “estimular” el género mediante la publicación de otras fuentes diferentes dentro de la producción de autores españoles del género fantástico. Si consigue estimular o no, ésa es una pregunta que sólo puede responder el hipotético lector.
Para empezar, “Los conejos de la guerra” de Jose Antonio Cotrina Gómez, una visión pesadillesca de los últimos días de un soldado en la Gran Guerra: Boches, gases tóxicos, fanfarrones agonizantes y conejos en pie de guerra son los artilugios que usa Cotrina para construir un relato sobre la muerte y las pequeñas cosas (té con limón) de la vida y como se presentan en diferentes perspectivas según la inminencia del fin. Un relato bien construido, que aunque a veces se recrea de forma excesiva en el drama psicológico posee una fuerza propia envidiable.
“La piel y el tiempo” de Antonio Martín Infante, con un título que parece recordar la literatura sudamericana es una idea de terror posmoderna que a mi como lector no me terminó de llenar, a medio camino entre Clive Barker y una mala película como Event Horizont, se declina más por la última que por rozar siquiera el verdadero terror del primero. La forma de escritura –intercalando supuestos documentos burocráticos con transcripciones y algo de ensayo tampoco ayuda mucho a que funcione la historia. Sin embargo, "Hacedor de Lluvia", de Ignacio Sanz Vallas narra una fantasía oscura y más clásica en cierto modo con mucha más convicción. Vallas parece estar recuperando la variante oscura del cuento de hadas antes que escribir desde las coordenadas “modernas” del género y le funciona bastante bien, con una historia de demiurgos traicionados y venganzas de moraleja antigua.
Aunque Juan Antonio Fernández Fernández aporta un cierto toque de humor a esta antología con “Bebé a bordo”, me temo que cualquier lector sabrá en seguida a dónde se dirige el final del conflicto de los personajes. El gargantuesco homenaje a un conocido personaje de cómic y el narrador que adopta la voz de un cierto humor a la picaresca española, podría haber funcionado mejor de lo que lo hace. "WAYC" de Victor Miguel Gallardo Barragán es un relato de invasión narrado desde el punto de vista del invasor en persona (o al menos uno de ellos) mientras que la verdadera amenaza, una de origen incierto, se va perfilando poco a poco en la narración hasta su inevitable conclusión. Un buen relato, a su manera. Después le toca el turno a Jorge Gallego Alarcón con “El color de la sangre”, una historia de vampiros neonazis y un policía gitano que tiene cierto interés aunque no sea perfecta ni mucho menos. Entretenido, lo que creo que es uno de los mejores halagos que se le puede hacer a un cuento.
Con “La partida”, Salvador Jiménez Gutiérrez escribe algo así como “El (rolero) Español y los siete Pecados Capitales”, presentando una partida de rol, un personaje protagonista bastante listillo y a un diabólico Master. Una vez que todos los elementos están en juego, no hay sorpresas para el lector pero si un cierto recochineo. No de mi gusto, precisamente, pero tampoco desmerece demasiado. Jose Carlos Canalda Cámara hace una incursión en el viejo terreno de la angustia por dislocación del Universo en “Se hace camino al andar” y mete en medio una trama de universos paralelos. Bueno, trama es quizás excesivo, más bien anécdota. Y para terminar, Alejandro Domingo Bazán narra un episodio de la vida de un hitman con bastante ironía (acertada) y un lenguaje de realismo sucio (a veces excesivo), pero tiene un buen final, lo cual es siempre admirable.
© Xavier Riesco Riquelme 2001
Este texto no puede reproducirse sin permiso.
Xavier Riesco Riquelme (Mbandaka, 1972) es estudiante de filología inglesa. Realiza reseñas de libros para diversos medios y colabora habitualmente con El archivo de Nessus. Ha escrito algunos cuentos, muy buenos y originales, pero es demasiado vago para intentar nada más largo.
Xavier Riesco Riquelme (Mbandaka, 1972) es estudiante de filología inglesa. Realiza reseñas de libros para diversos medios y colabora habitualmente con El archivo de Nessus. Ha escrito algunos cuentos, muy buenos y originales, pero es demasiado vago para intentar nada más largo.