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Portada de Mysterium de Robert C. Wilson
Valoración: 3 estrellas de 5

La factoría de idea. Madrid. Julio 2001. Título original: Mysterium (1994). Traducción: Óscar Díaz García. 344 páginas. ISBN: 84-8421-431-1.

CONTRAPORTADA

Una mañana de junio, un extraño accidente en el laboratorio de investigaciones físicas de la localidad hace que el pequeño pueblo de Two Rivers, Michigan, desaparezca de la faz de la tierra para reaparecer en un remedo levemente anacrónico de nuestro mundo. Los nuevos Estados Unidos no son más que un reflejo imperfecto y poco halagüeño: un país totalitario y ultraortodoxo en materia religiosa... un país en guerra con gran parte de la humanidad.
La milagrosa aparición de Two Rivers y sus habitantes en este nuevo mundo pone en un embarazoso entredicho sus cimientos y eso es algo que la jerarquía religiosa no está dispuesta a permitir. Los habitantes de Two Rivers se ven abocados a la asimilación de su modo de vida, a renunciar a su pasado... o a algo aún peor.
Robert Charles Wilson, ganador de varios premios en su trayectoria profesional, y nominado al Hugo por Darwinia (publicado en esta misma colección como número 2), es uno de los autores más prometedores de la nueva generación de autores norteamericanos.

Mysterium

Robert C. Wilson

Un misterioso accidente en unas instalaciones de investigación lanza a tranquilo pueblecito de Two Rivers a una América alternativa dominada por una férrea teocracia y embarcada en una larga guerra con el resto del mundo.

por Xavier Riesco Riquelme

La novela de Wilson anterior a Darwinia es precisamente el precedente de ésta. Temáticamente resonante, se podría decir. En este caso Wilson transporta en masa un pequeño pueblecito de Estados Unidos a un universo alternativo, ucrónico y distópico en el que sus habitantes caen sin saber exactamente por qué. Sólo saben que el trascendental suceso debe tener relación con un accidente en una misteriosa estación experimental del ejército situada cerca de sus hogares.

Lo divertido viene cuando algunos de los personajes empiezan a sospechar que el universo al que han llegado no es un producto aleatorio, elegido al azar entre la multiplicidad de mundos posibles, sino que tiene alguna conexión con la obsesión personal del físico cabeza del proyecto, Alan Stern. Así que hay dos problemas inmediatos y relacionados para la población de Two Rivers (el pueblo en cuestión). El primero, para la mayoría, es sobrevivir al contacto con la cultura americana predominante en ese universo, el segundo, para unos menos (tres) es descubrir el nudo causal entre su situación, el interés de Alan Stern (el desaparecido jefe de la investigación) por el gnosticismo cristiano primitivo, la aparición de misteriosas entidades luminosas angélicas en los bosques que rodean a Two Rivers y el futuro que se les viene encima como consecuencia del ligero empuje que su aparición en una sociedad teocrática da a la más beligerante de las investigaciones científicas, repitiendo los esquemas de la historia del siglo XX del propio mundo origen de los desplazados de Two Rivers.

Dex Graham, un profesor de historia que de repente se ha quedado sin nada que enseñar, Howard Poole, sobrino del desaparecido Stern, y Clifford Stockton, niño de doce años introvertido y curioso, son los personajes que, por parte de los descolocados habitantes del pueblo, deberán enfrentarse a la tarea de averiguar exactamente qué ha pasado, por qué, y cuáles son las intenciones de las autoridades poco benévolas de la nueva Norteamérica, industrialmente atrasada y extrañamente teocrática (en guerra con España, por lo que parece), con respecto a ellos.

Wilson coge un tema clásico, universos paralelos (tan clásico que se permite bromear acerca de ello usando una metáfora con Star Trek), y lo lleva de un modo personal, mezclando al Philip K. Dick de Doctor Bloodmoney (el científico como demiurgo, la personalidad como base de la apariencia del mundo, si no de su misma naturaleza) junto con la especulación “moderna” acerca de la estructura del universo metiéndolo todo en esa trama de universos paralelos y “dimensiones desconocidas” (como dice la dedicatoria misma del libro).

El resultado, sin ser espectacular es interesante, bien llevado, compacto, con personajes esbozados de forma utilitaria pero funcionales… y un tanto decepcionante en un final un poco anticlimático, pero eso es (creo) porque casi nada puede superar la brillante puesta escena de las primeras partes del libro. Ahora que lo pienso, “anticlimático” y “decepcionante” son palabras un poco exageradas. “Apagado por contraste” sería una declaración más cercana a la realidad. En resumen, una de esas novelas sólidas que sin llegar a la categoría de clásico le recuerdan a los lectores porque leen esta clase de ficción.

Eso sí, la pregunta a priori (y definitiva) del lector español es una y sólo una “¿es mejor que Darwinia?”. Si y no. Cuestión de gustos. Personalmente prefiero Darwinia y aunque esta sea una novela más redonda en la forma que se enlazan las premisas y las conclusiones, pero muchos lectores la encontrarán tan atractiva como la otra y quizás más completa en sus resultados.

Xavier Riesco Riquelme (Mbandaka, 1972) es estudiante de filología inglesa. Realiza reseñas de libros para diversos medios y colabora habitualmente con El archivo de Nessus. Ha escrito algunos cuentos, muy buenos y originales, pero es demasiado vago para intentar nada más largo.

Su opinión:

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