Augusto
Allan Massie
Martinez Roca. 1995. 317 paginas. ISBN 84-270-2058-9.
Valoración: 4
Impreso de http://www.archivodenessus.com/rese/0352/

Una supuesta autobiografía del primer emperador de Roma. En realidad, una broma de un novelista que sin embargo sabe introducirnos con maestría en una época fascinante y recrear para nosotros toda una época decisiva de la historia antigua.

por Juan José Pérez-Pons Agudo

Empecé a leer este libro bastante confuso. Un amigo mío me lo regalo convencido de que me estaba regalando la autobiografía del primer Emperador de Roma, a mí me choco desde un inicio que se hubiera conservado semejante documento y no hubiera tenido noticias del mismo en mis años de carrera universitaria habiendo estudiado detenidamente la Historia de Roma.

Y es normal que nadie me hablara de él ya que es una invención de Allan Massie, conocido escritor y periodista británico colega y amigo de Lindsey Davis, autora de la serie de libros del investigador Marco Didio Falco ambientados en la Roma imperial. La obra se nos presenta como si de un documento histórico real se tratase con una introducción y presentación a cargo de Aeneas Fraser-Graham, miembro del Trinity College, personaje tan inventado como el propio Falco pero que consigue despistar al lector que crea estar ciertamente ante una obra antigua. Este truco de introducir una historia como si de algo verídico y que hubiera pasado es común en obras del genero histórico fantástico como ya hizo en su día Umberto Eco con su El nombre de la rosa, aunque en ese caso Eco no desmintió la ficción hasta pasados varios años de la edición del libro con el consiguiente problema legal sobre la propiedad de un manuscrito medieval en manos privadas. Massie usa de ese cebo para atraer la atención del lector pero en el cebo esta la propia trampa y la primera de las claves que rebelan la fantasía de la historia, digamos que el primer "error" que jamás se cometería en caso de ser cierto lo que se cuenta: una universidad jamás dejaría en manos de un escritor (por muy bueno que sea) la traducción publica de un documento histórico inédito y menos con las libertades que el propio Massie se toma como "traductor elegido por la Comisión Universitaria" (esa es su posición en este embuste, la de simple traductor). La idea de presentar la primera traducción en un ingles (en el original) actual es de por si descabellada. Ver como Agrippa, mano derecha de Augusto en temas militares, dice "leñe" varias veces o como el propio Augusto habla en francés roza lo insultante para un lector crédulo aunque no idiota. Detalles así desmerecen la obra en su conjunto. Un anacronismo por muy justificado que este (y no lo está pese a todo) no se puede colocar en una obra que pretende ser "histórica".

Pero mas allá de los trucos del autor para convencernos de lo real de la narración Massie logra envolvernos del clima de la Roma del final de la vieja Republica y el inicio del Principado, porque no se puede negar que el autor conoce muy bien la época sobra la que escribe así como los hecho biográficos mas destacados de Augusto y los que le rodean. El libro esta escrito en primera persona y es significativa la gran cantidad de subjetividad que se vuelca en él. A veces los personajes parecen auténticos trasplantes de mentalidades y actitudes del siglo XX aunque encriptados en modos y formas arcaicos (para nosotros pero modernísimos para los romanos). Moral, judaísmo, pre-cristianismo, racismo, sexismo y homosexualidad aparecen y desaparecen camuflados por una historia creíble a ratos pero sometida a unos tiempos y ritmos cambiantes y hasta confusos. La búsqueda de parecer "real" nos lleva a saltos temporales continuos, inflexiones en la narración y algún que otro desliz biográfico, aunque todo ello en pos de una imagen de "realidad" coherente con los objetivos de la novela: contarnos la vida y obras de un personaje tan exaltado por sus seguidores como denostado por sus oponentes. Quien lea Augusto como Historia se puede llevar a engaño ya que encontrara personajes ficticios tan creíbles como aquellos históricos, descripciones de situaciones políticas que existieron pero que no se sabe a ciencia cierta como se desenvolvieron y hasta una recurrente aunque indocumentada relación de amor-odio, con sus dosis de sexo, entre Augusto y Marco Antonio.

Y pese a todo la obra es entretenida y hermosa. Massier es un maestro del genero histórico fantástico y lo vuelve a demostrar en este y en los demás libros de esta "mini-colección" de cuatro biografías, Cesar, Antonio y Tiberio son las otras tres, en las que analiza y describe la caída de la Republica desde el punto de vista de cuatro testigos de excepción. En esta, como en las otras, su estilo es elegante a la par que simple y consigue con maestría y experiencia entremezclar lo que fue en verdad con lo que narra como si hubiera sido. Sin tener a mano una buena enciclopedia uno no sabría decir que personajes son inventados y cuales no de entre los menos conocidos ya que todos disponen de un trasfondo tan completo como realista. Como trata los personajes, como maneja la historia, como siembra la duda perenne entre el lector que en algunos puntos puede llegar a creer en verdad estar leyendo a Augusto, como narra acontecimientos que no están narrados en ningún sitio pero si están documentados... es una gozada acercarse así a la Historia de Roma y de uno de sus personajes mas importantes.

Les invito a leerlo como si de la verdadera autobiografía de Cayo Octavio se tratase y no se preocupen los galos en esta historia no tienen poción mágica.