Vampire Chronicle. Historia natural el vampiro en la literatura anglosajona
Antonio Ballesteros
unaLuna Ediciones. Zaragoza. 2000. 368 páginas. ISBN: 84-922683-7-9.
Valoración: 3.5
Impreso de http://www.archivodenessus.com/rese/0357/

El mito literario del vampiro, con la famosa novela de Bram Stoker situada como punto de inflexión y eje de referencia, son el tema central de este ensayo dedicado a la manifestación en la literatura inglesa de tan aterradores seres.

por Xavier Riesco Riquelme

Antonio Ballesteros, profesor titular de literatura inglesa en la Universidad de Castilla-La Mancha, emprende una tarea taxonómica que sabe de antemano gratificante, porque, evidentemente, el autor de un libro de casi 400 páginas sobre la génesis del vampiro literario acomete tal obra porque le gusta. Ballesteros recorre el paisaje histórico de la literatura inglesa y americana para fijarse allí donde destacan, normalmente en medio de la bucólica campiña, sombríos castillos, mampostería carcomida y tumbas recién exhumadas.

Lo más importante dentro de la organización interna del libro es que Ballesteros considera (y los hechos le respaldan casi más allá de toda posible discusión) que la figura del vampiro literario tuvo un antes y después de determinado fenómeno históricamente determinable, la aparición de Drácula de Bram Stoker. Con esto en mente, el propio libro se divide, casi sin pretenderlo, en antecedentes y secuelas de tal suceso. Entre los antecedentes, aparte de los archiconocidos “Carmilla” de Le Fanu y “El vampiro” de Polidori, le dedica atención al propio Byron, a los románticos, los escritores de la ilustración y el acercamiento racionalista a las supersticiones populares, la aparición del tema vampírico en Poe, el Horla de Maupassant, trasfondo históricos europeo y muchas más cosas.

La verdad es que Ballesteros consigue vertebrar admirablemente su libro en torno al mito especular (como se dice varias veces a lo largo del mismo) del vampiro. La exégesis del Drácula de Stoker constituye el punto central del libro en ese aspecto, y nos ofrece la impresión de que la “historia natural” del vampiro antes de ese punto consistía en una suerte de evolución darwiniana ciega de un arquetipo que en ese momento encuentra su forma perfecta de expresión, para luego, como cualquier especie con éxito (o éxito excesivo, como los propios seres humanos sobre la superficie del planeta) ocupar cualquier nicho imaginable, amoldándose a los tiempos y a los gustos –a veces lentamente, a veces en un rápido proceso de mutación- de los receptores de ficción sobre bebedores de sangre.

A partir de ahí Ballesteros explora el mundo del pulp primigenio, Dan Simmons, Ann Rice, Suzie McKee Charnas, Richard Matheson, Stephen King y casi todo los que, de una forma u otra, han contribuido al cíclico renacer de las cenizas del ente de la oscuridad por excelencia Ballesteros persigue al vampiro incluso, brevemente, en la que es la más grande sus escapadas desde su génesis, el paso a la pantalla, donde las cosas son bigger than life, o bigger than death en este caso. Pero Ballesteros traza cuidadosamente su territorio de cazador y no se extralimita; bastante grande es el espacio recorrido por él en este libro.

La parte más taxonómica es, evidentemente, la segunda, donde ya existen las suficientes subespecies diferentes como para permitir una mirada más analítica en cuanto a la diferenciación de rasgos: vampiros políticos, psíquicos, asesinos en serie, enfermos mentales, neo-byronianos, históricos, paródicos, etc… comparativamente hablando, la ficción anterior a Drácula es tratada paleontológicamente, la posterior históricamente y la más reciente, sincrónicamente, usando los conceptos de alteridad, sociedad patriarcal y los mecanismos internos y externos de la crítica victoriana moderna para los casos más antiguos y los conceptos más modernos para la narración más cercana en el tiempo. El único caso con el que me atrevería a comparar este libro es con el de Rafael Marín Trechera y su artículo “Drácula: el espejo en la sombra” (Gigamesh), que comparte muchos puntos en común con el acercamiento de Ballesteros a la obra victoriana de Stoker.

La única pega, desde la óptica personal de un lector que no puede evitar opinar aunque debería callarse en este caso frente a la impresionante obra de Ballesteros, es que Bram Stoker siempre me ha parecido un mal escritor (tal cual) y tampoco soporto demasiado bien el otro gran mito vampírico moderno creado por Ann Rice, y carezco de simpatía por el (según Ballesteros) injustamente relegado Polidori, asuntos a los que Ballesteros dedica una brillante (tengo que admitirlo) defensa. Evidentemente, estos son sesgos de percepción puramente subjetivos, y aunque no me guste Drácula de Stoker sería hipócrita por parte de cualquiera pretender que se le puede echar un vistazo a la historia del gótico, la cultura occidental y sus manifestaciones o casi cualquier otro tema relacionado sin mencionar de una manera u otra el mito del vampiro y la condensación definitiva hecha por Stoker.

Eso si, en todo lo demás, no hay objeción posible, (exceptuando mis quejas contra la portada, que también pertenece al territorio de la percepción subjetiva): “La habitación de la Torre” de Benson es una maravilla, si.

Una gran labor de erudición y crítica reflexiva sobre uno de los mitos relativamente recientes más permanentes en el inconsciente colectivo.

Xavier Riesco Riquelme (Mbandaka, 1972) es estudiante de filología inglesa. Realiza reseñas de libros para diversos medios y colabora habitualmente con El archivo de Nessus. Ha escrito algunos cuentos, muy buenos y originales, pero es demasiado vago para intentar nada más largo.

Xavier Riesco Riquelme (Mbandaka, 1972) es estudiante de filología inglesa. Realiza reseñas de libros para diversos medios y colabora habitualmente con El archivo de Nessus. Ha escrito algunos cuentos, muy buenos y originales, pero es demasiado vago para intentar nada más largo.