El archivo de Nessus

RESEÑAS | COLUMNAS | ENTREVISTAS | ARTÍCULOS
Portada de From Hell de Alan Moore y Eddie Campbell
Valoración: 5 estrellas de 5

Planeta DeAgostini. Barcelona. Noviembre 2001. Título original: From Hell (1998). Traducción: Jaime Rodríguez. 624 páginas. PVP: 23,95€ (3.985 pesetas). ISBN: 8439591586.

CONTRAPORTADA

From Hell es la obra maestra de Alan Moore, considerado como el mejor escritor de cómics de la historia, y de Eddie Campbell, el dibujante perfecto para esta obra, en la que se puede asistir a la representación definitiva del mito de Jack el Destripador así como a una disección sin piedad de la sociedad victoriana. y ahora, en la gran pantalla, de la mano de los hermanos Hughes.

From Hell

Alan Moore y Eddie Campbell

La figura de Jack el Destripador sirve como excusa, punto de arranque y centro común para una narración sobre la época victoriana, el origen de los arquetipos y el nacimiento del siglo XX. Una obra maestra imprescindible.

por Xavier Riesco Riquelme

Londres. 1888. Reinado de la Reina Victoria. En una de las zonas más sórdidas del Londres victoriano, Whitechapel, se cometen varios asesinatos de prostitutas de una naturaleza tan brutal que llaman la atención incluso en medio del ambiente embrutecido de los slums obreros de la revolución industrial. El escenario es tan perturbador –sexo, asesinato, mutilación- que hasta nuestros días pervive la imagen creada para dar forma al desconocido culpable de esos crímenes: Jack el Destripador.

Alan Moore visita la escena del crimen y construye una historia que se cuenta entre las mejores –en algunos aspectos quizás la mejor- de este creador de obras maestras. En sus pesquisas le ayuda Eddie Campbell, quien retrata fielmente la escena, los actores y los detalles delatores, con un grafismo sucio, naturalista y que rinde homenaje a la propia ilustración periodística victoriana antepasada de la prensa de escándalo de hoy día. Ningún personaje es ficticio, sólo las relaciones entre ellos –y no todas- responden a la voluntad de Moore por crear el drama más intenso que se haya visto en un medio como el cómic sobre un periodo histórico que determinó, en muchas maneras, la forma del mundo por venir de maneras insospechadas.

Para empezar, hagamos un símil victoriano: si en From Hell hay una Reina de Corazones que manda que se corten cabezas, una pequeña niña llamada Alicia e incluso una Liebre de Marzo con la apariencia de un príncipe de la casa real inglesa, ¿por que no iba a ser el Dr. Gull el Sombrerero?

La locura en la literatura es, curiosamente, un tema victoriano por excelencia aunque no lo parezca, posiblemente un legado romántico y gótico aunque se trata muy diversamente y en muchos modos: desde el melodramático hasta el cómico: Wilkie Collins trata en La Mujer de Blanco, por ejemplo el tema de la locura y los asilos mentales aunque no se meta en detalles, el narrador de Tres Hombre en una Barca es un hipocondríaco declarado (aunque no diagnosticado), Stoker tiene a Renfield en su asilo mental, Dickens escribió más de una vez sobre la división de la mente del hombre y se interesó sobre los asilos, Emily Brönte con su narración romántica llevada a los extremos crea a Heathcliff a quien su desesperación lleva casi a la necrofilia, muestras del lado oscuro de una sociedad arquetípicamente hipócrita, convencional y rígida que sin embargo creaba grandes monstruos para su literatura . Y Carroll, entre otras cosas que acompañan a muchos lectores de sus libros desde hace más de cien años, crea al Sombrerero.

Ahora bien, los sombrereros locos eran una ficción popular basada en un hecho: las consecuencias de la exposición al plomo de los tintes que producía saturnismo (que bonito nombre) entre las gentes que se dedicaban a determinadas actividades, entre ellas el hacer sombreros.

Mi hipótesis es que Moore actúa casi de la misma manera: sobre un hecho produce una ficción –una entre muchas, como él mismo admite. Sin embargo, Moore produce algo más que una simple ficción: subvierte los esquemas clásicos de la narración desde el principio, le da dolores de cabeza al lector y se pone a hablar de otras cosas que en un principio no tienen nada que ver con un degollador de prostitutas de hace 120 años, como, por ejemplo, el advenimiento del siglo XX (que deja en mantillas en cuanto a horror a escala industrial a la sórdida colección de crímenes victorianos). Moore, aparentemente da una explicación clásica de conspiración a la serie de asesinatos de Whitechapel: masonería, realeza indiscreta, policías ineptos o cómplices.

Pero como eso no es bastante, Moore crea OTRO móvil en la cabeza del perpetrador de los crímenes. Y esa es la parte verdaderamente terrible de esta narración, la voluntad de Moore de explicar la creación de un arquetipo recurriendo a un personaje cuya tarea autoimpuesta es, precisamente, crear un arquetipo guardián del patriarcado, de dominación masculina, (tal cual, no me lo invento). Moore procede entonces al revés que Carroll en un aspecto, crea una explicación para la locura y esta no tiene nada que ver con el móvil histórico que el mismo Moore le asigna al asesino. Los asesinatos en sí no son nada comparados con el legado de los mismos, parece decirnos el autor, con el arquetipo del asesino en serie desgraciadamente tan reivindicado en el siglo XX o con los movimientos sociales de las grandes y pequeñas naciones –muerte a una escala superior a las de las guerras coloniales inglesas o francesas durante el siglo XIX.

Otro ejemplo de cómo Moore subvierte las narraciones tradicionales está en el hecho de la identidad, toda la trama detectivesca que aparece en From Hell es en realidad una farsa por que tanto en realidad no existen detectives –Abberline el inspector está siendo engañado desde el principio y Lees el vidente es un estafador-, así que Moore nos da la identidad de su culpable desde un principio. Y sin embargo, si que hay un detective: el lector. Algunas cosas no terminan de encajar, algunos datos son contradictorios e incluso el Dr. Gull tiene la impresión, irónicamente al final, de que la transcendencia no es suficiente para comprenderlo todo ni todo lo narrado es como se supone que fue narrado.

Aparte de eso, Moore parece estar burlándose de las narraciones de reconstrucción histórica haciendo exactamente el mismo trabajo de documentación que otros muchos antes de él pero sabiendo que su trabajo no es una aproximación a la verdad, ni un intento de explicación, ni una exposición del terreno, sino una exploración de la mente humana vista a través de los ojos de un personaje al que Moore convierte en un probable asesino como podría haber hecho con otros muchos sólo para que intentemos explicarnos a nosotros mismos una simple pregunta: ¿Cómo es posible? ¿Cómo ocurren esas cosas?

La respuesta de Moore, la única que puede dar es que no hay respuesta posible cierta. El único hecho cierto es la muerte violenta de cinco personas, todo lo demás es incierto. “Of these things alone are we certain”, dice el propio Moore antes de comenzar From Hell.

Y lo termina explicando, no la historia, sino cómo se crean historias.

Magistral, terrible, inquietante, oscura. Otra obra maestra nacida de una pesadilla, como es la costumbre de Moore.

Xavier Riesco Riquelme (Mbandaka, 1972) es estudiante de filología inglesa. Realiza reseñas de libros para diversos medios y colabora habitualmente con El archivo de Nessus. Ha escrito algunos cuentos, muy buenos y originales, pero es demasiado vago para intentar nada más largo.

Su opinión:

Versión para imprimirVERSIÓN PARA IMPRIMIR

Boletín de informaciónSUSCRÍBASE A NUESTRO BOLETÍN

LAS MÁS LEÍDAS
Harry Potter y el cáliz de fuego de J.K. Rowling
Harry Potter y la piedra filosofal de J.K. Rowling
La larga huida del infierno de Marilyn Manson con Neil Strauss
Harry Potter y la cámara secreta de J.K. Rowling
Harry Potter y el prisionero de Azkaban de J.K. Rowling
La fiesta del Chivo de Mario Vargas Llosa

NOVEDADES EN LA PÁGINA
El señor Mee de Andrew Crumey
Grupo abeliano de Cid Cabido
El técnico de sonido de Marcel Beyer
Dioses menores de Terry Pratchett
Baudolino de Umberto Eco
Estrella doble de Robert Heinlein
Drácula desencadenado de Brian W. Aldiss
La estación de la calle Perdido de China Miéville

PRINCIPAL | RESEÑAS | COLUMNAS | ENTREVISTAS | ARTÍCULOS