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Portada de Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay de Michael Chabon
Valoración: 4 1/2 estrellas de 5

Mondadori. Barcelona. Abril 2002. Título original: The amazing adventures of Kavalier and Clay (2000). Traducción: Javier Calvo Perales. 608 páginas. ISBN: 8439708327.

Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay

Michael Chabon

Una novela sobre la edad de oro del cómic. Y una novela en la que los creadores de cómics no tienen más remedio que convertirse en héroes, o antihéroes, de la vida real.

por Xavier Riesco Riquelme

Es curioso, pero el cómic es uno de los pocos medios que existen que ha visto el autoanálisis dentro de la ficción (esa característica tan posmoderna de hablar de un medio desde dentro o desde otro) relegado a sí mismo al ensayo. Quiero decir que existen cómics que hablan sobre el cómic (McCloud, por ejemplo), tal y como existen novelas que hablan sobre como se escriben novelas o películas sobre como se hacen películas y soporíferos (como este que está usted leyendo) o alentadores ensayos de papel sobre cada uno de los medios. Lo curioso es que los otros medios de ficción poseen contrapartidas en otros medios: novelas sobre como hacer películas, cómics sobre novelas, películas sobre cómics, etc…, pero esta obra ganadora del Premio Pulitzer 2001 nos presenta otra perspectiva sobre el asunto, una novela sobre como se hacen cómics. Aunque en realidad más que novela, el aspecto formal de este libro es el de una biografía anotada en la cual se intenta responder a ciertas preguntas sobre el cómic: cuál es su historia y que tipo de personajes generaron el increíble “boom” de este medio en la que se ha llamado su época dorada. Flash Gordon, Ferry y los Piratas, Mandrake el Mago y muchos otros son presencias familiares para cualquiera que le de por echar un vistazo a la historia del medio. Bien, Michael Chabon escribe una compleja fábula sobre el origen de uno de los mas importantes (e inexistente) héroes de papel que jamás haya habido y recubre su estructura con un análisis a veces cómico y a veces trágico de lo que significaba crear un superhéroe, ser un escapista de origen judío en Estados Unidos justo antes de la II Guerra Mundial, transportar al Golem fuera de Praga, luchar contra los Nazis o salvarle la vida a Dalí en una fiesta delirante.

Básicamente es la historia de dos creadores que por diversas razones combinan sus talentos para ayudar en el esfuerzo de guerra, librar una guerra privada en el marco de la Segunda Guerra mundial, encontrar el amor (y perderlo) y ver como lo que han construido les puede ser arrebatado cualquier día debido a la tiranía del mercado (y un alegato convincente a favor de los derechos de autor en el sindicado mundo del cómic). También es un repaso brillante a la pulsiones de una época a la gente que trabajaba para crear mitos modernos. Las páginas de este libro están salpicadas de referencias a Chester Gould, Will Eisner, Lee Falk, Alex Raymond, e incluso a Jack Kirby y Stan Lee como parte de la evolución de un género que no siempre tomó el mejor de los caminos.

También, curiosamente, contiene un pequeño análisis de la imagen del villano, aunque sea sólo un reflejo necesario del héroe.

Joe Kavalier es un aprendiz de escapista que reverencia la figura de Houdini (que el autor considera fundamental para el desarrollo del arquetipo superheroico). En la Praga tomada por los alemanes, Kavalier tiene que huir sin haber completado debidamente su educación, y su fuga es así mismo la historia de la evasión (mas bien evacuación) del fabuloso Golem de Praga, cuya imagen acompañará a Kavalier a lo largo de toda la vida (otra constante superheroica) como dotado ilustrador. Sam Clay es un primo de Kavalier, cuyo padre era un minúsculo forzudo de circo llamado “La Molécula”, y que posee una mente brillante para diseccionar arquetipos y, en suma, para producir la más variada ficción popular. La reunión del talento artístico de Kavalier con la habilidad narrativa de Clay y la suma de los elementos anteriormente mencionados (el Golem, Houdini, los forzudos de circo, la Europa en guerra) conducirá a estos a la creación de un héroe singular: “El Escapista”, y también a combatir (cada uno a su manera) el peligro de la Alemania Nazi desde las páginas de un cómic o personalmente desde las heladas extensiones antárticas en el caso de Kavalier (desde una fortaleza solitaria y repleta de soldados muertos que es una broma sarcástica sobre “La Fortaleza de la Soledad” de Superman). Aparte de retratar el mundillo atendiendo a las personalidades de los creadores, guionistas y dibujantes, Chabon acomete también la tarea (ligada intrínsicamente) de examinar la sociedad americana, el mundo editorial y la influencia de la inmigración en la cultura americana. Casi uno se siente tentado de decir que Chabon ha escrito un irónico ensayo novelado sobre la idea del superhombre desde el punto de vista hebreocéntrico (vaya, acabo de acuñar un neologismo), remitiéndonos desde la presencia de las ficciones de Kavalier y Clay a la posterior inclusión (real) de Lee y Kirby (los más famosos creadores modernos de ficciones superheroicas).

Y en cuanto a la creación de los villanos, el lado oscuro de todo héroe, Chabon se permite una magnífica broma sobre la invasión de las ideas en el plano mundano, cuando Kavalier hace el descubrimiento de que uno de sus archivillanos ha tomado forma y carne… y que pese a todo se haya fascinado por el “Escapista”, así que no le quedará más remedio que hacer que el “Escapista” tome forma también: bombas, atentados, persecuciones y peleas como en los cómics, (pero nunca tan épicas ni tan gloriosas, más bien de andar por casa aunque igual de importantes). Sin embargo, a la hora de analizar el fenómeno de la guerra, Chabon evidentemente no la glorifica ni mucho menos: es un asunto brutal y alienante aunque recurra a una guerra de una sola persona en un entorno desolado contra otra persona igualmente sola y que en realidad no es un enemigo: la moraleja de que la realidad no es un cómic está clara y es evidente, pero Chabon se las arregla para contarla de forma magnífica sin insultar la inteligencia del lector (escapando así a una de las peores plagas del cómic, el insulto constante a las habilidades del lector para interpretar un texto). De hecho, muchas de las acciones de los personajes (la guerra de Klavier, su último acto de escapismo, la relación de Clay con su desaparecido padre) pueden ser interpretadas como intentos por parte del autor de exponer el inevitable choque entre una ficción cualquiera y la complicada dinámica del mundo real, haciendo un estupendo recuento de las virtudes y defectos de uno y otro.

Otra de las características más sobresalientes de Chabon es la forma en la que crea un híbrido sin fisuras entre la realidad y la ficción, incorporando el elemento histórico a su ficción de una manera ingeniosa y divertida, mezclando hechos con invenciones y haciendo un análisis desde la ficción más desvergonzada de ciertas actitudes, sucesos y creencias de la historia del cómic en Estados Unidos. Uno de los mejores ejemplos es la forma que toman las notas a pie de página, comentarios seudo-ensayísticos que le confieren al libro ese aspecto antes mencionado de biografía, pero que normalmente sirven para introducir una certera visión de las cosas aunque desde la perspectiva del tiempo transcurrido desde aquella época dorada (que no lo era tanto) y la actual. Biografía hasta cierto punto de un medio hoy omnipresente, pero también de las grandezas y miserias de ese género, las ideas y la censura (especialmente el terrible episodio real encarnado por el Dr. Wertham y su absurdo libro Seducción de los inocentes), y, en el fondo, pequeños héroes y villanos (roles intercambiables y para nada absolutos) que se movían más bien en torno a la página dibujada que dentro de ella.

Una buena novela bajo cualquier concepto, y una magnífica novela para cualquiera que le interese la historia de un género que siempre ha estado moviéndose entre lo marginal y lo popular, lo creativo y lo insulso, lo experimental y lo comercial, y, uno de los rasgo más curiosos, entre o estúpido y lo genial. Y esto último a veces simultáneamente.

Xavier Riesco Riquelme (Mbandaka, 1972) es estudiante de filología inglesa. Realiza reseñas de libros para diversos medios y colabora habitualmente con El archivo de Nessus. Ha escrito algunos cuentos, muy buenos y originales, pero es demasiado vago para intentar nada más largo.

Su opinión:
Hace poco que estoy empezando... - Jorge

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