Un libro posmoderno y alucinógeno. Una visión del mundo a medio camino entre el ciberpunk y la demencia (¿no serán lo mismo?). Cinco narraciones que son otras tantas visiones al mundo de ahora mismo.
por Xavier Riesco Riquelme
[intro]Voy a ponerme[fintro] pedante sólo por fastidiar: toda lectura tiene algo de platónico porque es un ejercicio de pérdida de la amnesia (esa palabreja que tanto gustaba a P. K. Dick “anamnesis” o algo por el estilo), de reconocimiento de una verdad inmutable ideal. Normalmente no pasa de ser la forma que tienen las letras y punto. Pero en otros casos uno se desespera diciendo esto me suena. Casi lo reconozco. Evidentemente nunca es una gran revelación, entre otras cosas porque la teoría platónica de los objetos ideales y de la educación del alma para recuperar el conocimiento perdido es una gilipollez como la copa de un pino. Pero las pequeñas revelaciones son otra cosa, suelen ser de improductivas pero al menos tienen la ventaja de que nos suelen atañer directamente. Pues bueno, éste es un libro de pequeñas revelaciones, una detrás de otra. Sobre nada importante pero sí muy esclarecedor. De hecho, sobre cosas que sabemos pero tendemos a olvidar hasta que nos las presentan otra vez. La televisión, por ejemplo. Que es el instrumento del anticristo lo sabemos todos, pero aún así se nos olvida y seguimos viéndola. O que Kurt Cobain se pegó un tiro. No es que me importe mucho, pero hacerlo lo hizo, y, por si no lo recuerdan, todos tuvimos que tragarnos un buen show mediático al respecto. O la crisis permanente de las economías emergentes (basta con ver el periódico todos los días, pero aún así uno se olvida). O que las nubes hacen formas curiosas. O recordar como partían cabezas Bud Spencer y Terence Hill. Éstos son los tipos de revelaciones que inundan constantemente este pequeño libro del mejicano Gerardo Sifuentes, ganador de Tercer Premio Internacional de Ciencia Ficción y Fantasía con un atentado ciberpunk que vuelve al origen de la narrativa de este tipo para cagarse en la madre que la parió. Desdeñando la evolución del subgénero hacia narrativas heroicas y juegos de ordenador de consumo masivo, Sifuentes hace un bonito corte de mangas lingüístico y formal. Así que mi pequeña revelación en este caso fue: ¿William Gibson? Ni de coña. John Barth. De hecho, casi se puede decir que ni siquiera es cyberpunk, solo narrativa y punto. Sifuentes se adelanta tanto que vuelve a donde empezaron los buenos precursores de lo que hoy se llama literatura posmoderna: el uso de elementos icónicos universales gracias a los mass-media, la crítica a la colonización cultural, la descripción de universos que sólo es posible expresar subjetivamente, pero que gracias a la aplicación de los mismos iconos mencionados anteriormente todos somos capaces de entender. Traduzco: Sifuentes usa elementos de la tele, la música, la cultura pop, el milenarismo sectario, los McDonalds, las tecnologías de (des)información, la CIA, el FBI, el terrorismo urbano, los atracos a gasolineras y todo lo que uno puede ver encendiendo la televisión y lo usa en contra del lector, como hicieron (y siguen haciendo los que siguen vivos) Burroughs, Barth, Pynchon y otros. Si el resultado es premeditadamente similar o un caso de evolución convergente, no me importa, porque produce los mismos efectos levemente alucinógenos y eufóricos. Sí, se me había olvidado advertirlo, esta [c]melange[fc] produce efectos análogos a la de algún producto farmacológico: hilaridad descontrolada, estados de percepción alterada, bruscos cambios de humor y una cierta verborrea de porrero contumaz. Otro de los rasgos de este libro es su brevedad aparente que contrasta con una densidad de información digna de un informe secreto de la CIA. Está lleno de ideas, comentarios fragmentarios pero repletos de intención, apariciones recursivas llenas de significado y una mala leche sonriente e ingenia que es aún más espeluznante por el tono plano con el que la expone Sifuentes ([c]deadpan[fc], diría un anglosajón). El libro lo componen cinco narraciones divididas a su vez en dos grupos temáticos. El primer grupo, “Brak”, contiene “Candy Flip” y “Good Bye Kitty Films”, la primera la más extensa narración del libro, y la que lleva todo el peso del mérito de este: en su mayor parte, "Candy Flip" es el monólogo interior de un curioso personaje atrapado en un mundo de pesadilla que se parece mucho a éste. El ex-astronauta contador de estrellas que trabaja para una agencia de control social posee un forma de expresarse que es casi (ejem) lírica en determinados momentos y apropiadamente brutal en otros. Como he dicho antes, la extrema subjetividad de la prosa de Sifuentes (intencional) le impide al lector decidir si realmente uno se encuentra ante un mundo decadente y lleno de basura “Brak”, manipulado por entidades desconocidas y lejanamente emparentado con este el nuestro o ante un delirio paranoide exquisito en primera persona. Lo que sí es cierto es que no tiene desperdicio. “Good Bye Kitty Films” insiste en la prosa fragmentaria con peores resultados, pero sigue manteniendo el tipo gracias a la inserción en un número asombrosamente pequeño de párrafos de una gran cantidad de información (no como esta reseña donde casi todo sobra). La segunda parte del libro está titulada “Abdúceme”, y evidentemente el relato del mismo nombre es el que sobresale. Crónica urbana desquiciada con los mitos del presente, posee un curioso sentido del humor casi kafkiano, pero para sentido del humor, “En sus 15 minutos de Fama”, donde Sifuentes pone todo su empeño en una narración corta con un resultado sorprendente usando la famosa frase warholiana. “Punks de clóset” es más un experimento de novela negra pequeñito que un cuento acorde con la edición que hace hincapié en la ciencia ficción y la fantasía, pero tampoco pasa desaprovechado. En absoluto. Sifuentes ha conseguido algo muy curioso. Hacer literatura antes que género, hablar el mismo antes que dejar que hablen los ecos y encima hacerlo bien. Una buena razón para empezar a mirar hacia todos lados antes de ponernos a leer o a cruzar la calle.© Xavier Riesco Riquelme 2002
Este texto no puede reproducirse sin permiso.
Xavier Riesco Riquelme (Mbandaka, 1972) es estudiante de filología inglesa. Realiza reseñas de libros para diversos medios y colabora habitualmente con El archivo de Nessus. Ha escrito algunos cuentos, muy buenos y originales, pero es demasiado vago para intentar nada más largo.
Xavier Riesco Riquelme (Mbandaka, 1972) es estudiante de filología inglesa. Realiza reseñas de libros para diversos medios y colabora habitualmente con El archivo de Nessus. Ha escrito algunos cuentos, muy buenos y originales, pero es demasiado vago para intentar nada más largo.