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La sombra del Hegemón
Orson Scott Card Orson Scott Card continúa relatando los acontecimientos de El juego de Ender pero centrándose en la figura de Bean. A pesar de ser en algunos aspectos un personaje más interesante que el propio Ender... Card insiste en el universo de Ender, aunque me temo que con menor suerte que en el volumen precedente a esta nueva serie que se centra en Bean, subordinado de Ender, genio militar en ciernes, cínico menor de edad y víctima de una gestación artificial ilegal. La premisa de la novela es bastante lógica: después de que la Escuela de Batalla cumpliera su función y Ender, con ayuda de otros integrantes de su escuadra, eliminara a los insectores, los niños entrenados allí vuelven a casa para integrarse en las sociedades de la Tierra en las que nacieron. Sin embargo, una vez pasado el estado de excepción provocado por la guerra de los insectores, el poder del Hegemón se resiente y las naciones de la Tierra vuelven a entrar en tensión en la lucha por la supremacía mundial. Y, evidentemente, para cualquier país interesado en la supremacía por medios militares, los ex-estudiantes de la escuela de batalla representan un gran premio. Un premio a conseguir a cualquier precio. Bean, que intenta integrarse poco a poco en la sociedad normal y en su recientemente hallada familia biológica, sobrevive a un atentado mortal orquestado por alguien que pretende apoderarse de todos los estudiantes de la escuela –menos de él- y tiene que huir con lo puesto y descubrir la identidad de su enemigo, aunque tenga de antemano sospechas fundadas. Mientras tanto, ese mismo enemigo secuestra a Petra Arkanian, que pretende obligarla a colaborar –de buen grado o por la fuerza- en las estratagemas que lo colocarán en una posición de poder mundial. Con Ender fuera de la escena como posible fuerza opositora, Bean, que parece que posee el rasgo genético de haber nacido para estar bajo las órdenes de un Wiggins (ironía), hallará un incómodo aliado en la figura de Peter Wiggins, hermano del famoso Ender. Después de todo, el lector sabe casi de antemano que Peter llegará a ser Hegemón, así que la historia ya está escrita en gran medida. Card entonces le presenta al lector los supuestos entresijos de esa historia, sólo que centrados en la persona de Bean antes que en la del maquiavélico Peter. Desgraciadamente para todos, el volumen resultante, aunque entretenido, no está a la altura del anterior. No me atrevería a señalar con el dedo ningún defecto evidente en la narración (por temor a que me lo arranque de un mordisco), pero el resultado de esta historia de secuestros, traiciones, complots políticos y militares y genios militares sicóticos es un tanto decepcionante. Hay algo que falla; la percepción de la que casi siempre es capaz Card para con sus personajes está casi ausente, limitándose a repetir esquemas que el lector conoce de sobra. Las maniobras políticas y militares, aunque a veces muy cercanas a un análisis de la realidad que nos rodea en el equilibrio de naciones actuales, no basta para darle la profundidad requerida al libro, e incluso los diálogos están por debajo de lo que Card tiene por costumbre (aunque el chiste de Bean sobre las vacas en la India tiene su gracia, pero eso sí, me temo que me quedo con los de los duelos a espada de Monkey Island –más ironía). Y lo peor, carece de resolución. No es que no sepa que la historia no continúa evidentemente, ni que las tramas deben quedar abiertas para seguir explorando la historia del futuro de Bean y de Peter, sino que simplemente carece de fuerza pese a contar con una confrontación final. Algo curioso en un escritor como Card, que le guste a uno o no, casi siempre sabe qué resortes pulsar para mover al lector. Quizá el gran fallo de la novela sea el uso del personaje antagonista. Raras veces había condescendido Card a crear un malvado sin más motivación que la de ser malvado, sino que siempre había pretendido explicar los personajes al lector de acuerdo con sus propias percepciones y visión del mundo, un hábito que exaspera a unos y encanta a otros. De hecho, la novela anterior, a esta, La sombra de Ender, puede considerarse un gran experimento basado sólo en esa premisa y por ello mismo interesante. En esta novela no hay nada de eso, sólo unos cuantos hechos enlazados por una motivación malvada, aunque no dejan de tener interés. Y, encima, para rematar la faena, Card presenta una cierta dosis de arrogancia terminal en el comentario final del autor que hace que uno se replante –si lo coge en mala hora- si incluso le han gustado las partes que le han gustado de la novela. No sé, da la impresión de que a Card le gustaría ser escritor de ciencia-ficción y comentarista histórico-político, pero que no es capaz de hacer ambas cosas al mismo tiempo. De todas formas, entretenida sí que es, y eso basta en muchas ocasiones. © Xavier Riesco Riquelme 2002 Xavier Riesco Riquelme (Mbandaka, 1972) es estudiante de filología inglesa. Realiza reseñas de libros para diversos medios y colabora habitualmente con El archivo de Nessus. Ha escrito algunos cuentos, muy buenos y originales, pero es demasiado vago para intentar nada más largo.
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