La incursión de uno de los grandes autores del fantástico en la fantasía épica. Primer tomo de la que promete ser una serie memorable.
por Xavier Riesco Riquelme
Este es el libro que ha sido saludado por muchos como el regreso triunfal de George R. Martin a las listas de libros más vendidos: una novela de fantasía, repleta de personajes y múltiples puntos de vista, aventuras, traiciones, politiqueos, correrías y todo eso que hace que determinado tipo de lectores (como yo) se enganchen a la lectura de un libraco voluminoso, llenos de heroicidades, maldades y peligros sobrenaturales. Martin no cuenta nada nuevo. Eso hay que dejarlo claro. Su obra, aunque compleja en personajes, situaciones y bastante bien escrita no aporta demasiado a un género ya bien establecido, incluyendo el hecho de la presentación del autor de una saga en varios volúmenes de una historia de corte épico y fantástico ambientada en un mundo en el que las estaciones no se rigen por la norma habitual, y en el que varias facciones -que van desde lo más o menos identificables como los buenos a o más o menos inidentificables como unos perfectos hijos de puta, pero con matices- empiezan a flexionar sus músculos para enfrentarse por el poder, la gloria y todas esas cosas que carecerán de importancia en cuanto se desate el Apocalipsis que se entrevé en medio. Pero antes de que nadie se me tire al cuello por la declaración anterior, lo que hay que reconocer es que no importa lo que Martin diga, sino [c]cómo[fc] lo dice: arrastrar al lector durante quinientas páginas de libro y conseguir que no sea uno capaz de dejarlo pese a la repetición de arquetipos presentes en otras muchas obras (el descastado, el gobernante justo enfrentado a la corrupción, la heroína juvenil que desea escapar de los límites sociales impuestos, el intrigante bizantino…) no es tarea fácil. ¿Cómo lo consigue? Con abundantes vueltas de tuerca, giros argumentales, multiplicidad de puntos de vista, sensación de intriga y, en el nivel más básico, golpe y tentetieso al lector, apelando a la emotividad. Pero funciona admirablemente bien, para ser lo que es. No pienso entrar en descripción de argumento o personajes, pero lo que quizás sea el golpe maestro de Martin es que el total del libro es inferior a la suma de las partes. Estas partes, por si solas hubiesen hecho que cualquier otro autor hubiese escrito (seamos realistas: ya se ha hecho hay cientos de libros con más o menos los mismos atributos) un libraco entero de la misma extensión y completamente olvidable: los elementos presentes en el libro, en suma, pertenecen ya a la tradición de la fantasía de espada y brujería. Pero el libro de Martin se rescata continuamente a sí mismo, aunque no sea más que por la forma que tiene el autor de mantener en tensión al lector, de llevarlo (en contra de su voluntad) de un lado para otro, impidiéndole centrarse estrictamente en una sola historia, o en un solo punto de vista. O en un solo suceso, presentando varias tramas paralelas (que sin embargo no cuesta seguir). Martin le da al lector una mirada amplia, como la de los espectadores de los espectáculos de marionetas, y causa el mismo efecto: espolea al lector con ganas de gritarles a los personajes ¡cuidado con la bruja! o ¡pero mira que eres tonto! Y en esta desazón es donde está la gracia del asunto, en descubrir que el lector se ha implicado emocionalmente en la lectura aunque le daría de bofetadas a algunos personajes (y por ello, como en el teatro de marionetas, se siente maravillosamente satisfecho cuando alguno se lleva su merecido). Vuelvo a repetir, quizás no hay nada que no se haya dicho antes. Pero, ¡cómo lo dice!© Xavier Riesco Riquelme 2003
Este texto no puede reproducirse sin permiso.
Xavier Riesco Riquelme (Mbandaka, 1972) es estudiante de filología inglesa. Realiza reseñas de libros para diversos medios y colabora habitualmente con El archivo de Nessus. Ha escrito algunos cuentos, muy buenos y originales, pero es demasiado vago para intentar nada más largo.
Xavier Riesco Riquelme (Mbandaka, 1972) es estudiante de filología inglesa. Realiza reseñas de libros para diversos medios y colabora habitualmente con El archivo de Nessus. Ha escrito algunos cuentos, muy buenos y originales, pero es demasiado vago para intentar nada más largo.