Juego de tronos. Canción de hielo y fuego /1
George R. R. Martin
Ediciones Gigamesh. Octubre 2002. 798 páginas.
Valoración: 4.5
Impreso de http://www.archivodenessus.com/rese/0512/

La incursión de uno de los grandes autores del fantástico en la fantasía épica. Primer tomo de la que promete ser una serie memorable.

por Luis Fonseca

[intro]Los Siete Reinos[fintro] están convulsos. El pendenciero rey Robert, ignorante a medias, es el objetivo de intrigas palatinas. Lo que le queda de buen juicio le hace acudir a Eddard Stark, un noble íntegro del norte, antiguo compañero de armas. Eddard dejará sus frías tierras en Invernalia, acompañado de parte de su familia, para ir a la corte en la cálida Desembarco del Rey. Allí se verá igualmente inmerso en un vórtice de deslealtades, verdades a medias y taimadas traiciones. Una situación envenenada que desembocará en luchas intestinas, un juego de poder y supervivencia en el que una posición moral honesta sólo asegura un epitafio digno. Mientras los Siete Reinos se desangran por dentro, los herederos del anterior rey, difunto y depuesto, se organizan en el exilio. Pero más preocupante aun, por inadvertida, parece la amenaza que se encuentra más allá de Invernalia, al otro lado del Muro del norte. En ese lugar sobreviven junto con algunos desheredados, formas de vida más primordiales y hostiles, que sólo esperan para manifestarse a que el invierno suceda ya a un verano que ha durado demasiados años... [c]Juego de tronos[fc] es un magnífico ejemplo de las altas cotas que el folletín y sus fórmulas pueden alcanzar en la fantasía épica cuando las historias se multiplican y los personajes se trazan con maestría. El presente libro es un buen exponente de lo que podríamos llamar literatura R.E.M., que no es aquella que te hace dormir, desde luego, sino aquella que te sumerge en un mundo de ensoñación y que te obliga a mover los ojos rápidamente de línea en línea, devorando con ahínco página tras página: la huella de un maestro, de nuevo. Y, George R.R. Martín, autor de varias obras de culto, no es ajeno a esa maestría pues no en vano su dilatada carrera como escritor, guionista y productor de series de televisión le ha permitido afinar sus instintos a lo que el lector medio agradece. La verdad es que, de libros como éste, lo mejor es no decir mucho más de lo que avanzan sus solapas. Lo suyo es disfrutar leyéndolos, no analizándolos. Yo envidio, en serio, a aquellos que [c]aún[fc] no lo han leído. Estamos hablando, por otro lado, de la primera entrega de una serie de seis volúmenes (eso es algo que siempre da un poco de miedo, aunque, hoy por hoy, yo personalmente me felicito de que [c]Juego de tronos[fc] tenga continuación). Dicha serie, conocida como [c]Canción de hielo y fuego[fc], aun no está conclusa. De todas formas, las tres primeras entregas, ya publicadas en inglés, han conseguido sus respectivos Locus de Fantasía. Hay quien dice que podemos estar ante un fenómeno de similar trascendencia a [c]El Señor de los Anillos[fc]... (Nota al margen muy personal. A mí me resulta más sonoro y evocador Kingslayer, Dragonstone y Highgarden que Matarreyes, Rocadragón y Altojardín. Así como puede argumentarse que un efecto secundario positivo del doblaje de las películas es que se gana un grado de libertad y, en ocasiones, las voces de los actores pueden verse mejoradas, el doblado escrito de epítetos y topónimos nos arroja a la cara la construcción descarnada tipo [c]piel roja[fc] que usan los angloparlantes en esos asuntos. Sí, en efecto, así les suena a ellos y traducirlo es en consecuencia ser fiel al original. Sin embargo, me da la sensación de que en este caso el grado de libertad no se gana sino que se pierde. En el ámbito del que estamos hablando, de la fantasía o, en general, de la ficción encuentro más evocativo y sugerente mantener la grafía original inglesa. Total, con la ‘contaminación’ cultural que sufrimos el significado se interioriza igualmente por poco que se entienda (el inglés), y si no, se puede pensar en incluir un glosario al final del libro. Doy por sentado, por supuesto, que mi posición es harto discutible.)